El pueblo más “británico” de Canadá es todo un espectáculo que merece conocerse caminando despacio, andando en bicicleta, sentándose en un parque, oyendo sus historias. Dejando que su pasado se haga presente y que la cordialidad de su gente nos envuelva.

Regis Kuckaertz

El verdadero nombre del pueblo más “británico” es Niagara-on-the-Lake, y tiene 15.400 almas que le dan vida en su día a día. Claro, más todos los visitantes que llegan a deleitarse con este lugar tan particular. Está ubicado al sur de Ontario, en el punto justo en que el Río Niagara se encuentra con el Lago Ontario.

Mike Milinkovich

El nombre tan llamativo se adoptó burocráticamente para 1880 como una denominación postal que ayudara a diferenciarse de las Cataratas del Niagara, algo que solía prestarse mucho a la confusión. Pero recién un siglo después, para 1970, cuando los habitantes lo hicieron propio

El evento cultural de Niagara on the lake es el Festival dedicado a George Bernard Shaw, en el que se despliegan todas sus obras del período 1856–1950. Desde abril a noviembre puedes elegir entre algunas de las que están en cartelera en tres teatros del centro de la ciudad.

Por otro lado, el clima de la región es perfecto para disfrutar de hermosos paseos al aire libre por el pueblo y los alrededores. Estar en medio de lagos hace que las temperaturas sean moderadas y amables, además de generar un suelo en el que la producción de frutas es más que propicia.

Pensarás que es un dato algo fuera de lugar pero no lo es, pues las frutas son otro atractivo de Niagara on the lake que se nota en la oferta gastronómica y también en los paseos por sus famosos viñedos. Especialmente te llamará la atención el tipo de vino que es típico de la zona: el vino helado (que se hace de uvas que han estado congeladas aún cuando estaban en la planta).

Los jardines, las galerías de arte, las tiendas de estilo antiguo, los torneos de golf completan una variedad de actividades para hacer en este lugar de Canadá que son imperdibles. Además, la infraestructura turística hace muy fácil armar unos días de descanso aquí. Hoteles, bed and breakfasts, spas, todo está a mano para el turista.

Todo lo bello de Niagara se acentúa por su marcado acento británico, consolidando un estilo de edificaciones elegantes como suelen verse en el país europeo. Se pueden visitar muchos lugares que estuvieron ligadas a la historia militar de antaño, como los fuertes. Al mismo tiempo se puede combinar con excursiones por los ríos, las artes, las grandes mansiones y los lugares verdes –que abundan-. Un combo irresitible.

Artur Staezeski

No hay que perder de vista que Niagara-on-the-Lake es uno de los sitios históricos más fascinantes y que su relación con los primeros días de Ontario ha sido clave. Lo mejor es que aún conserva todo el encanto del siglo XIX y la atmósfera victoriana de entonces.

En resumen: uvas, cerezas y duraznos son estrellas del lugar, no dejes de probarlas. Las bodegas son un must a probar por su excelentes vinos pero también por su cuisine, que es superlativa. Naturaleza, teatro, historia y un poco de acción tomando cabalgatas, andando en bote, jugando al golf, andando en bicicleta o caminando por sus sendas recreacionales, todo hace de este pueblo tan “británico” un elixir para los sentidos viajeros.

Meri Castro

Blogger todo terreno. Orgullosa madre del blog Alternativa Verde. Apasionada escribiente. / En Twitter @MeriCasro

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