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Es maravilloso disfrutar de un paisaje natural que el hombre aún no ha alterado pero no por eso hay que menospreciar la belleza única que aporta la naturaleza aún en un lugar donde ya todo ha sido cubierto de asfalto y hormigón. Así como ocurre cuando la primavera llega al río Meguro, en Tokio.

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Allí, los cerezos permanecen dormidos hasta que la primavera les envía una muda señal a sus entrañas y los hace estallar en una floración tan rebosante de vida que los japoneses han creado una tradición para contemplarlos y venerar su sabiduría. La tradición se llama hanami y es el momento en que los vecinos se permiten contemplar la belleza de las flores.

Aunque al verlos florecidos parece extraño, estos mismos árboles suelen ser bastante más monótonos el resto del año. Ellos, que escoltan al Rio Meguro en su paso, en primavera reciben a los japoneses que se sientan a su sombra para tener un día de picnic al aire libre.

El río Meguro pasa por uno de los barrios más residenciales de Tokio que lleva su mismo nombre y que de pequeño no tiene nada: lo habitan cerca de 260.000 personas. La tradición del Hanami (que significa ver las flores) no solo se lleva a cabo aquí, sino en todo Japón y las estrellas de la celebración son, sin dudas, los cerezos.

Melanie M

Por todo el país los japoneses tienen una cita en parques y jardines para dejarse tocar por la maravilla de la naturaleza, aunque se encuentren en medio de una gran urbe. La fecha exacta para presenciar esta celebración es desde finales de marzo a principios de abril. Eso sí, como las temperaturas varían en las distintas latitudes hay que chequear las particularidades de cada región. Por ejemplo, el primer lugar donde florecen los cerezos es en las islas de Okinawa y la temporada se cierra en la isla de Hokkaido.

El espectáculo de estos árboles característicos de Japón es algo superlativo: sus flores parecen pequeños copos de nieve (algo rosados) que quedan suspendidos en el horizonte. Toda la vista se llena de copas de árboles que parecen pompones de algodón. Sencillamente, magnífico. Bata verlos para entender porqué la mismísima oficina de meteorología se encarga de comunicar a la población el pronóstico de florecimiento (sakurazensen, por si se animan a pronunciarlo).

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Dominic Alves

Un acontecimiento que nadie quiere perderse en Japón, al punto que hasta las empresas organizan los picnics con sus empleados. Eso sí, hay que reservar los mejores lugares con días de anticipación porque la locura que genera el evento hace que no sean suficientes para todos. Si por el día no te ha sido suficiente, también puedes ir por la noche y disfrutar de otra fisonomía, aún más genial si es posible. El hanami nocturno se llama yozakura.

Kimon Berlin

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Daisuke Fujji

No hay mucho más que decir sobre esta tradición tan sencilla y significativa. Se trata de volver a lo sencillo, de tomarse un tiempo para conectar con otro costado que en las ciudades se nos suele olvidar demasiado: el natural. Basta reservar tu lugar, abrir una manta y sentarse a admirar a estos cerezos en flor, en grupo o flor por flor, tan etéreos y delicados como pocas expresiones de la tierra. El mundo nos ofrece este festín y sin pedir nada más que un poco de respeto a cambio, ¿no es genial?

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Meri Castro

Blogger todo terreno. Orgullosa madre del blog Alternativa Verde. Apasionada escribiente. / En Twitter @MeriCasro

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