En tiempos de tanta digitalización, es bueno saber que aún perduran verdaderos templos de los libros en papel dispersos por el mundo. Aunque vale decir, en muchos de ellos, los propios edificios terminan rivalizando con los libros en cuanto a protagonismo. Cada una de estas cinco librerías es una invitación a pasarse horas mirando, sentándose en un rincón a leer en un marco inmejorable. Librerías suntuosas, grandes, pequeñas y simples. Pero todas ellas por demás de originales:

 

1. Una librería en un teatro (en Buenos Aires)

En Buenos Aires hay una librería donde cientos de turistas de todas partes del mundo llegan cada día y comienzan a disparar sus cámaras fotográficas en todos los ángulos. Y es que la suntuosidad de ésta tienda de libros parece difícil de superar. Era un antiguo teatro y desde el año 2001 fue cerrado, restaurado, y reabierto con otro fin: exhibir para la venta miles de libros dispersos en estantes donde antes había butacas y espectadores. Una hermosa síntesis visual y cultural (y un acierto para preservar un magnífico edificio). (Ver más)

20110507 - Libreria Ateneo

Christian Jiménez

Philip Choi

Eduardo Wickbold

Rythmikk

Eduardo M.

 

2. Una librería que se llena de agua en Venecia.

Imaginen una librería donde los libros están preparados para una inundación (o mejor, para la subida de las mareas o el acqua alta). Como si fuera un arca de Noé para preservar varias «especies» de libros del agua y la humedad. Libros llenando una góndola, o bañeras. Aunque no tiene un aspecto muy ordenado, tiene su encanto, a lo que hay que sumar la magia de Venecia. (Ver más)

Marit & Toomas Hinnosaar

Anne Jacko

Marit& Toomas Hinnosaar

 

Marit& Toomas Hinosaar

 

3. Una de las librerías más bonitas del mundo en Portugal.

La belleza de los detalles y el diseño de esta librería son hipnóticos. Se llama Librería Lello e Irmão o también conocida como Chardron. Hasta exagerando, pareciera que a través de las imágenes uno pudiera sentir el olor a libros viejos, papel, madera. La librería tiene una fachada modernista y con detalles neogóticos, pero en su interior terminaremos por deslumbrarnos: su escalera, vitrales en el techo, detalles decorativos, y libros por todas partes. Junto con la librería de Buenos Aires, el diario inglés The Guardian incluyó a este templo de los libros entre las librerías más bonitas del mundo. Está abierta desde el año 1881 en Oporto, Portugal. (Ver más)

librerias-mas-bonitas-de-mundo

Michal Huniewicz

Detalhe da escadaria da Livraria Lello e Irmão

Europeana EU

Portugal

Manuel Alende Maceira

Porto (Libreria de Lello e Irmao)

Manuel Alende Maceira

 

4. Una librería flotante en Londres.

Ésta librería es itinerante: se desplaza entre Camden Lock y London Paddington en Londres. Pero lo hace a través de un canal y como librería flotante. Es la única en su tipo en la capital inglesa, y cuando amarra en una de sus paradas, organiza eventos culturales, conciertos. Tal vez uno de los lugares más originales y relajantes de Londres para pasar un buen momento. Se llama Word on the Water.

 

5. Una iglesia llena de libros, en Maastricht, Países Bajos.

Ya en éste punto, hablamos de un templo para los libros de modo liberal. Una iglesia del siglo XII, con su arquitectura gótica a la que se ha integrado una librería como un modo de rescatar el edificio construido en el siglo XII (aunque sin tener un uso con fines religiosos desde el año 1794 al ser confiscada por el ejército de Napoleón, permaneciendo por el resto del tiempo con un uso indefinido). Hoy se conoce como librería Selexyz Dominicanen. (Ver más)

Bert Kaufmann

Teemu Mäntynen

FaceMePLS

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Bert Kaufmann

 

Ver también La ciudad donde hay libros hasta en la calle en Gales (Reino Unido)

2 Comentarios

  1. He estado en varias de esas librerías y creo que, precisamente, lo que menos importa en ellas son los libros. Se terminan convirtiendo en espacios turísticos con literatura decorativa que la gente compra más como souvenir que otra cosa. Esto pasa desde luego con la de Portugal, que además es imposible de disfrutar para un lector, porque está siempre llena de gente haciendo fotografías. La de Buenos Aires, por otra parte, es bastante comercial e impersonal, especialmente en comparación con otras muchas de allí que son magníficas, tienen personalidad y están atendidas por personas que realmente se preocupan por los libros y aportan elementos diferenciales al muchas veces servil mundo editorial.

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