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Hay mucho que ver caminando las calles de Vic. Lo que sigue es un paseo para sorprenderse en la ciudad capital de la comarca de Osona en la provincia de Barcelona.

(El mercado de Vic) (*) Imágenes Matías Callone

Vic es una ciudad que me sorprende por varias razones. Si algo me llama la atención de ciudades como las que encuentro en mis rutas explorando más allá de Barcelona, es el encontrarme con centros urbanos antiguos que están completamente vivos, animados, con mercados y tiendas que pueden ir cambiando de rubro, pero que saben sobrevivir y adaptarse.

Aunque pueda parecer lo normal, en viajes por ciudades hacia el norte de Europa a veces encuentro centros urbanos que se van adormeciendo, y tiendas con persianas bajas que no resisten la competencia atroz de grandes superficies comerciales. Por esta razón, encontrar un centro urbano tan rico en este sentido, y tan vital, es algo para celebrar (y caminar).

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Cuando logro aparcar en un parking subterráneo en pleno corazón urbano de Vic, y asciendo a superficie por la escalera, la ciudad se expresa como un alegre bullicio comunitario.

Un día de mercado en Vic

El mercado semanal de Vic tiene tanta tradición, y ha tenido tanta continuidad, que como tal se ha convertido en uno de los atractivos principales de la ciudad y la comarca.

Setas o bolets de estación, en el mercado de Vic

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Aunque la lluvia por momentos cae amenazando abundantes milímetros, el mercado no se detiene. Sucede cada martes y sábado en la Plaza Mayor: la ceremonia de sentirse parte de una comunidad viva que celebra sus productos, el contacto cara a cara, el “buenos días”. Entre los que caminan hay quien busca el buen precio, el producto de proximidad o de denominación local.

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Hay decenas y decenas de puestos de productos de todo tipo en una plaza rodeada de arquitectura ecléctica. Hay fachadas góticas, renacentistas, y generosos techos donde resguardarse (si es que lamentas no tener un paraguas en un atípico día de lluvia).

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El mercado de Vic es una oportunidad para conocer de los productores locales, muchos de ellos de familias de payeses. Pero también de jóvenes que perduran la tradición familiar, o que simplemente ven la oportunidad de proseguir labrando la tierra como un modo de vida conectado con el lugar.

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Hay vendedores que provienen de Osona, pero también de otras comarcas cercanas. Y al mercado hay que saber “leerlo”, e imaginar los platos que pueden nacer desde un puesto de esta plaza. Y es que muchos productos tienen una historia que contar, o una familia con una larga historia por detrás.

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En cada puesto hay productos diferenciados: hay setas de temporada y trufa, frutos secos, miel. Variedad de frutas y verduras, quesos artesanales, olivas, anchoas. Para multiplicar el colorido, puestos de plantas y flores, cerámicas. O también ropa, calzado, y promesas de oportunidades con los productos más variados (y de distintos orígenes, porque si bien se valora el producto de proximidad, también los hay de fronteras lejanas).

Tradición local en un taller de “botifarres”.

Este embutido de carne picada de cerdo condimentada (esencialmente don sal, pimienta, y a veces especias) puede tener algunos secretos y sabores que se traspasan de generación en generación. De eso hablaba al referirme a tradiciones que perduran y que hacen especial al centro histórico de Vic.

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En la charcutería Ca la Teresona fundada en el año 1837 hay una larga historia de elaboración de productos en una empresa familiar. Allí participo de un taller de elaboración de botifarras, uno de los productos estrella de la cocina catalana. En el taller aprendo a elaborar (y después probar mi propia “obra”) botifarras de un modo artesanal, bajo las indicaciones entusiastas de uno de los descendientes de seis generaciones de artesanos de la misma familia. Este taller genera el interés de turistas y se puede consultar en la misma tienda o en su web.

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En la charcutería hay un restaurante, y una tienda al público donde se pueden comprar los productos de calidad que hacen a la identidad de Vic.

Caminando con atención el centro, es posible ir descubriendo varias tiendas de productos tradicionales y artesanales: desde talleres donde trabajan el cuero, hasta cererías, o antiguos almacenes:

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Un paseo por el centro histórico.

No hay lluvia que pueda con el encanto y la sorpresa de caminar el casco histórico de Vic.

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Hay dos museos esenciales en Vic, el Museo Episcopal y el Museo del Arte de la piel. Mi recomendación es o bien ir a visitas puntuales con un plan programado, o simplemente caminar por el casco antiguo de la ciudad. Es muy probable que empecemos a encontrar cantidad de edificaciones que llamen nuestra atención (por lo que no está de más programar una visita guiada).

Por ejemplo, es posible hacer una ruta del románico, o del modernismo persiguiendo estas construcciones y sus historias.

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También hay increíbles hallazgos “inesperados”: en el año 1882 cuando se derriba el castillo románico en el núcleo antiguo de Vic, se redescubren las ruinas de un antiguo templo romano de Ausa (del siglo II). Este templo fue reconstruido y hoy se puede apreciar en el mismo casco antiguo. Es uno de los dos únicos templos romanos conservados casi completos en España.

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La Catedral de Vic tiene elementos de distintos estilos arquitectónicos: el campanario de estilo románico, y el edificio actual de estilo neoclásico, un claustro gótico (del siglo XVV), capillas barrocas. Pero sin duda lo más llamativo será la decoración mural de su interior en la nave central, obra de Josep M. Sert.

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En poca distancia uno puede encontrar toda esta variedad de ángulos por las calles de Vic:

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Mi paso por Vic, en el marco de una ruta por pueblos y ciudades con encanto desde Barcelona a Besalú, finaliza con una comida en el Bareku. Una oportunidad de degustar un menú con mucha creatividad, con una carta que propone entre sus principales opciones tapas y un viaje por platos con sello de cocina catalana, pero también asiática o con huellas desde Sudamérica. Y todo con una ambientación moderna y un servicio ágil y siempre cordial.

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Especialmente un sábado con su mercado por la mañana, es un día esencial para visitar Vic en un paseo en alrededores de Barcelona. O en cualquier día de la semana, es ideal para caminar y descubrir su patrimonio, museos y pequeñas sorpresas en una ciudad que se esfuerza por conservar ese centro antiguo tan vital.

La visita a comarca de Osona y a Vic fue diagramada en el marco de un viaje por pueblos con encanto desde Barcelona a Besalú organizado por la Agencia  Catalana de Turismo / (*) Todas las imágenes pertenecen a Matías Callone y están bajo licencia Creative Commons

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