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Dentro de mi viaje de 9 días recorriendo gran parte de Israel, estuve tres noches y tres días en Jerusalén. Durante ese tiempo, además de disfrutar del impacto de una ciudad tan diversa y compleja en su historia como en su composición religiosa y cultural (capaz de brindar experiencias tan intensas), también pude presenciar la ciudad en un clima de festividad y alegría que fue la auténtica sorpresa de mi viaje, algo que voy a explicar a lo largo de este post.

Imágenes (*) Matías Callone 

¿Por qué esta ciudad me sorprendió más allá de lo esperado?. Seguramente esta es la ciudad y el destino dentro de Israel que más dudas o por llamar de algún modo, “reparos” genera entre sus visitantes (y me incluyo) a la hora de decidir conocerlo. La decisión de viajar a Jerusalén es el primer paso, ya que como sabemos, es un destino que siempre genera dudas, e incluso gente que nos cuestionará a nuestro alrededor sobre la idea basándose en noticias frecuentes que hablan de problemas con la seguridad (incluso una imagen del destino que ya es parte del imaginario colectivo). Se que muchos llegarán aquí para leer sobre su seguridad, así que de eso también irá el post. Pero lo que más me sorprendió de Jerusalén y de lo que hablaré en este posts, es de la situación absolutamente contraria a una imagen de tensión que pude encontrar en las fechas en que fui a la ciudad.

Mi viaje a Jerusalén fue parte de un viaje más amplio por gran parte del territorio de Israel, luego de que (como blogger) saliera elegido para hacer este viaje en un concurso organizado a través de Twitter. Luego de meses de preparación y espera, Jerusalén me recibe al atardecer tras un traslado en mi bus directo desde el aeropuerto de Ben Gurión, que está a solo 56 kilómetros de Jerusalén. Mi comienzo era directo a la ciudad más interesante, compleja y multifacética del viaje. Por estas razones es que evidentemente recomiendo quedarse al menos tres noches allí (para contar con dos días completos y algo más de tiempo).

Probablemente uno llega a Jerusalén preocupado por la seguridad, o al menos con dudas del “como será caminar sus calles”. En mi caso me alojo en un hotel que está a 10 minutos caminando del centro histórico (mi hotel fue el Bezalel Hotel – Atlas Boutique Hotel (lo menciono por su buena atención, tranquilidad y comodidad, pueden ver fotos del hotel en el enlace). Su ubicación fuera de la Ciudad Vieja no fue ningún contratiempo, sino por el contrario, llegar cada día caminando a la parte más famosa y turística era un paseo agradable por zonas muy animadas y comerciales de la parte moderna de Jerusalén.

Jerusalen

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La preocupación por la seguridad se empieza a disipar rápidamente cuando notamos que caminamos por una ciudad de absoluta normalidad a simple vista. Solo se ve gente realizando las actividades diarias que podríamos ver en cualquier gran ciudad del mundo: compras, desayunar en un café, ir a los bancos. Tampoco llamará la atención un turista porque rápidamente notarás que los hay por cantidad. Además y como es de esperar, es una ciudad completamente multicultural donde a pesar de los conflictos históricos (aún no resueltos),  las distintas religiones conviven con sus diferencias, compartiendo todos los espacios urbanos tal como lo han hecho por siglos (no sin fricciones y verdaderas tragedias de por medio, esto está claro).

En Jerusalén lo que se va a “consumir” tu tiempo será la visita y las caminatas en la Ciudad Vieja. Esta zona amurallada será el gran objetivo de los paseos, así que solo hay que caminar hasta alguna de las entradas a la ciudad vieja para empezar a vivir una experiencia intensa con la ciudad. Hasta el año 1860 todo lo que había en Jerusalén estaba dentro de la actual Ciudad Vieja y por defecto, de las murallas. A partir de esos años la ciudad comienza a crecer extra-murallas y hoy hay una parte enorme de la ciudad que está fuera de estos muros: zonas comerciales, de grandes hoteles y mucha vida urbana en calles amplias. Pero si bien la Ciudad Vieja es una zona con calles más estrechas y laberíntica, sigue siendo el alma de la ciudad, además de el sitio en donde están todos los sitios históricos y sagrados más importantes.

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Primer día en Jerusalén

Hay ocho puertas abiertas en la muralla. En mi caso, viniendo desde mi hotel en la parte moderna de Jerusalén más “céntrica”, ingreso por la puerta de Jaffa, que sería algo así como la principal a nivel turístico. También se conoce como la Puerta de la Torre de David, porque al lado está la fortificación más famosa de la ciudad. Cuando ingresas a la ciudad antigua, a pesar de que hay cantidad de puestos de ventas de souvenirs en plan “parque turístico” en muchos casos con productos de gustos dudosos (que le quitan un poco la magia), lo que uno siente es que ingresa a “otro mundo”. Algo que se acentúa cuando directamente empiezas a caminar por las callejuelas estrechas con desniveles y te internas en ese laberinto. Sin asustarse, porque no hay que temer a perderse. En realidad me resulta muy fácil caminar, y en caso de perderme, en pocos minutos vuelvo a tener referencias para seguir el paseo. Además indicaciones para orientarse.

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La ciudad Vieja de Jerusalén, si bien es grande, tampoco es tan grande como para no poder llegar caminando a sus principales puntos. Dentro de las murallas se encuentran el Monte del Templo, el Muro de las Lamentaciones (o Muro Occidental), el Santo Sepulcro, la Cúpula de la Roca y la Mezquita de Al Aqsa. Son todos los sitios más importantes para las tres religiones monoteístas. Y si te organizas bien, puedes visitarlos todos en un mismo día.

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Foto: el Muro Occidental

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Foto, el acceso a la Cúpula de la Roca (aunque el interior solo es accesible para musulmanes).

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Foto: el exterior de Santo Sepulcro (tantas diferencias religiosas, y tanta cercanía entre un lugar y otro).

Lo que no podrás evitar notar, es que cada uno de estos sitios sagrados (que están ubicados en puntos diferentes) son algo así como el corazón de los barrios o zonas de la Vieja Jerusalén. Es decir, el Monte del Templo está a un lado de la zona árabe, El Muro Occidental está en el corazón del barrio judío, y el Santo Sepulcro en el centro del barrio cristiano. Cuando te muevas yendo de un barrio a otro notarás como va cambiando el estilo de cada zona, algo que es absolutamente asombroso: parece como si te movieras a un país diferente sin salir de la misma ciudad. Creo que nunca había sentido cambios tan marcados dentro de un mismo paisaje urbano. Cambian la forma de vestirse de la gente, el estilo de las tiendas, las comidas y olores que brotan de los restaurantes, hasta los idiomas y por supuesto las costumbres y horarios son diferentes.

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Foto: el barrio judío, tal vez el más pulcro y silencioso.

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Foto: la Via Dolorosa en camino al barrio cristiano.

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Foto: el barrio árabe, el más animado y colorido.

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Foto: otra calle del barrio árabe, con el aspecto de una medina como las que pude visitar en Marruecos.

Por todo esto es que caminar en la Ciudad Vieja es absolutamente deslumbrante

La seguridad en la Ciudad Vieja. Nuevamente imagino que te preguntarás por la vigilancia en esta zona tan compleja, y sobre todo, la seguridad de pasar de un barrio a otro. Lo cierto es que no hay una barrera o algún tipo de límite que indique el cambio de zona. Todas están completamente unidas y cambias de uno a otro sin darte cuenta (solo lo notarás por los cambios a nivel visual). Solo notarás que en algunos puntos de la zona antigua hay grupos de militares israelíes uniformados vigilando lo que serían los sitios estratégicos o mejor, los puntos con más posibilidad de conflicto. Especialmente están en las calles de acceso a la Cúpula de la Roca, ya que este sitio sagrado de los árabes. Además hay horarios restringidos para visitar los exteriores de la Cúpula de la Roca y la mezquita si no sos musulmán, por lo que también controlan los accesos y te avisarán si no puedes entrar porque no es la hora adecuada. La mayor parte de la vigilancia de la Ciudad Vieja en realidad se hace por cámaras. Hay cientos de cámaras de video-vigilancia que podrás observar si levantas un poco la cabeza. Por lo tanto el número de militares vigilando será mucho menor del que tal vez imaginarías, (e imagino que este es un modo de conseguir un mayor aspecto de normalidad). En general, mi impresión es la de ver una ciudad en absoluta cotidianeidad viviendo su rutina diaria. Todos están concentrados en hacer sus compras, llevar sus productos, atender sus negocios.

Otra argumentación que suelo comentar para quienes puedan estar preocupados por la seguridad, es que en términos de hechos graves que suceden en Jerusalén, en últimos años son menores en número a los incidentes que por ejemplo han pasado en Londres, o en París, y que todos hemos visto en noticieros. Sin embargo muchos se preocupan más a la hora de decidir un viaje a Israel y conocer Jerusalén, que en dudar de ir a París o Londres. Nadie puede asegurar que no suceda nada en ninguna parte, pero eso lamentablemente aplica tanto para la capital inglesa, la ciudad luz, como para Jerusalén. Lo que si puedo contar es que más allá de observar esa militarización en ciertos puntos, la impresión es la de una absoluta normalidad. Por así decirlo, no sentí miedo en ningún momento.

En mi caminata para el primer día, pude dedicar la mañana a perderme (en el buen sentido) por las calles de la ciudad vieja, y ya al mediodía visitar el Muro Occidental, y la Explanada de las Mezquitas (porque ambos están uno al lado de otro). Luego de un descanso, a la tarde hice la visita al Santo Sepulcro en el barrio cristiano. Es increíble poder visitar todos estos sitios sagrados para distintas religiones en el término de unas pocas horas. Sobre los detalles para visitar cada uno, los dejaré en próximos posts. Hay un último barrio o zona que queda por ver en la Ciudad Vieja que es el barrio armenio, con el que se completan las cuatro zonas. Si preferimos contar con una orientación guiada, hay tours con visita guiada por Jerusalén al completo (de unas nueve horas, en este enlace podrás hacerlo con el guía en español). Tal vez para muchos sea una buena idea hacer este tipo de tours para sumar cantidad de historias y detalles que a menos que vayamos muy informados, se nos pasarán por alto.

Segundo día en Jerusalén

Para una segunda jornada en la Ciudad Vieja me dejo por hacer todo lo que un primer día me queda en el tintero. Por ejemplo, una opción es hacer el itinerario de la Via Dolorosa, la calle en donde Cristo carga la Cruz, y en donde hoy están marcadas las estaciones del Viacrucis hasta el Santo Sepulcro. Es de esperar que esta sea una calle de peregrinación para muchos cristianos. En el trayecto también hay numerosos templos y sitios de interés histórico por lo que más allá de si uno fuera creyente o no, el itinerario es un recorrido por los puntos principales del barrio cristiano.

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Foto: anterior y las que siguen, son en torno a la Via Dolorosa.

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Foto: una estación del Viacrusis

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Por la tarde, si nos dirigimos hacia la Puerta de los Leones en la muralla este de Jerusalén, nos enfrentaremos en los exteriores al Monte de los Olivos, otro sitio que aparece en las descripciones bíblicas por ser el lugar donde Jesús hizo sus oraciones, y donde fue arrestado en su última noche. Por lo tanto es uno de los sitios más sagrados para los cristianos. También hay allí numerosas iglesias. además el jardín de los olivos que se puede visitar, los cementerios judíos, y si seguimos nuestra caminata, la opción de llegar a el mirador con las mejores vistas de Jerusalén, un sitio especial para disfrutar del atardecer.

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Foto: el monte de los Olivos, un lugar bíblico.

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Foto: la vista desde el Monte de los Olivos hacia la Ciudad Vieja.

Mirador Jerusalem

Foto: el mejor mirador de Jerusalen.

También hay atractivos para ver en los exteriores de la Ciudad Vieja. Uno de los más visitados es el Mercado Mahane Yehuda (que no estaba muy lejos de mi hotel). También es conocido como el Shuk, y es una zona de calles abiertas y algunas techadas, en donde hay infinidad de puestos de venta de productos locales, pescado, frutas, verduras, panificados, pero también de sitios donde comer platos típicos, como el falafel, o el shawarma, zumos (jugos). Y sobre todo es un sitio animado y lleno de colorido.

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La principal sorpresa en Jerusalén. Lo más curioso que me sucedió en Jerusalén, además de todo lo anterior, fue coincidir (sin proponérmelo) con el Purim, una de las festividades más alegres de la cultura judía. Si uno pudiera pensar que visitar Jerusalén suponía un motivo de preocupación, en mi viaje lo que encontré en Jerusalén fueron jornadas de una auténtica fiesta callejera en la que cantidad de gente a toda hora del día caminaba disfrazada de personajes de todo tipo: piratas, pelucas coloridas, hombres vestidos como mujer, brujos, mujeres caminando por las calles con trajes de hadas ¿imaginarían algo así?.

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Fotos: las calles de Jerusalen eran una fiesta

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Para poder entenderlo, el Purim sería algo así como un ambiente de “carnaval” en versión judía. Esta fiesta conmemora un hecho histórico en el que el pueblo judío se salva de ser aniquilado por el rey persa Asuero, esto hace unos 2.500 años. Por esta razón, Jerusalén en mis días de visita era una auténtica fiesta en el que se respiraba un aire de alegría y distensión total, en donde parte de la gente local, y los turistas, se sumaban para brindar una imagen que sería todo lo contrario de un sitio tan conflictivo (como siempre lo vemos en los noticieros).

¿Qué fue lo que me sucedió en Jerusalén?. Ante todo que me quedé impactado por la variedad cultural, y las zonas cambiantes de la Ciudad Vieja en la que te puedes sentir en países diferentes en pocos pasos. La sensación fue que la conflictiva situación vigente, las cuestiones históricas y políticas aún irresueltas, las tensiones, son una realidad que también tiene muchos matices. Que las dificultades y actitudes de choque para pensar en un futuro donde se resuelvan los principales situaciones no ayudan en nada a encontrar una solución duradera, esto también es una realidad. Pero por momentos pueden tener un respiro en una situación donde la normalidad en el día a día es lo que predomina. Sobre todo, que hay lugar para divertirse, pasarla bien y aprender muchísimo en una visita a Jerusalén.

Tal vez podría interesarte ver actividades y tours organizados en Jerusalén para hacer tanto dentro de la ciudad como excursiones organizadas en el día (saliendo de Jerusalén y todos en español).

(*) Todas las imágenes pertenecen a Matías Callone y están bajo licencia Creative Commons

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