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Imaginen diagramar y construir en el siglo XIII una cúpula que alcanza los 107 metros de altura, sin utilizar sostenes para hacer de soporte de sus arcos. Imaginen elevar una construcción de tantas toneladas con un peso  imposible de sostener hasta entonces: 37.000 toneladas métricas empleando más de 4 millones de ladrillos. Un proyecto que desde el vamos causaba dudas y escepticismo hasta en quienes financiaban la obra. El Duomo de Florencia  fue la mayor cúpula construida hasta entonces, y es una maravilla que deslumbra hasta hoy por seguir siendo la mayor cúpula de albañilería del planeta.

El corazón de Florencia

Imágenes (*) Matías Callone

 

Sabemos que Florencia es una ciudad que despliega una serie de esplendorosas obras artísticas en forma de esculturas, pinturas, y obras arquitectónicas. Es la cuna del Renacimiento y por ello desde el blog recomendamos dedicarle a Florencia al menos unos cuatro días. En una visita en la ciudad habrá un emblema arquitectónico que será escenografía permanente de cada día, y que asomará en numerosas calles y vistas: la cúpula de la Catedral de Florencia.

Esta cúpula se comienza a construir desde el año 1471, y hasta hoy no deja de impresionar a quien la observa y la visita hasta llegar a su mirador. Hay que detenerse a imaginar el impacto de esta obra y lo que producía en quienes la observaban varios siglos atrás,  un efecto que aún hoy resulta abrumador. No solo es una belleza a nivel visual, sino también una obra asombrosa por sus dimensiones capaz de desafiar las leyes de la ingeniería de entonces: nunca antes se había pensado, diseñado ni construido nada parecido.

Para empezar, la catedral Santa María del Fiore es una de las más grandes de Europa, y en su cúpula alcanza nada menos que los 107 metros de altura sobre el nivel del suelo. El responsable de semejante desafío a las leyes de la física (hay que pensar desde las limitaciones de entonces) es Filippo Brunelleschi, quien gana el concurso para concretar la obra.

Florencia y el Duomo

Brunelleschi tuvo que resolver cantidad de inconvenientes antes de empezar a diseñarla inspirado en el modelo de cúpula del Panteón de Roma: especialmente como aligerar su peso y diagramar una estructura que soportara la presión sin perder su robustez. La cúpula es famosa por su “doble cúpula”, todo sobre un esquema octogonal que permite distribuir el peso hasta la base. Estos logros y detalles lo puedes observar y entender al realizar una visita hasta el mirador y recorrer las escaleras internas. En el camino disfrutarás de los frescos de la cúpula, y luego en el exterior la vista a la ciudad de Florencia (aunque me animo a afirmar que la vista más bonita de Florencia es desde otro mirador). La obra culmina en el año 1436, cuando la catedral es consagrada por el papa.

La cúpula de Florencia

El Duomo desde lo alto

Incluso la coronación de la obra con una gran linterna fue puesta en duda. Fue la parte de la obra que Brunelleschi no pudo ver concluida, ya que se atrasó por más de 25 años (su muerte se produce unos meses después de comenzar su construcción). Con su tejado cónico en la cúpula, y una cruz final, se alcanza una altura de 114 metros. Es el broche final en altura a una obra pensada para la eternidad.

Imágenes Matías Callone bajo licencia Creative Commons

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