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Estas en un lugar donde hay escaleras hacia todas partes. Algunas tienen el color de la roca o el cemento con el que fueron construidas. Otras, están pintadas de azul lo que significa que ese callejón no tiene salida.

Caminas por una calle principal pero no resistes a desviarte en una calle estrecha que desciende o asciende en una escalinata azul (en ninguna calle pasaría un coche por ser tan estrechas).

Chefchaouen

Te cruzas locales con sus vestimentas tradicionales haciendo sus vidas cotidianas, compras, llevando el pan, conversando con sus vecinos. Los olores también protagonizan el lugar, las comidas y especias expanden sus aromas a través de las ventanas, y cada tanto, al fondo de las calles se asoman las montañas. Te sientes en un mundo completamente diferente a todo lo que hayas visto antes

En Chefchauoen hay un color funcional: el azul con el que fueron encaladas todas las paredes, callejones, puertas y ventanas. El azul espanta los insectos, pero también atrae los turistas sin que eso haya sido una intención. Chefchaouen es la ciudad azul de Marruecos y llegar allí supone cumplir el anhelo de tacharlo en la lista de sitios que hay que ver al menos una vez en la vida. Lo anterior no es ostentación sobre mi experiencia en el lugar, sino una recomendación confirmada: este pueblo debe estar en cualquier listado de anhelos viajeros.

Decir que solo porque un sitio esté pintado de azul atrae turistas es faltar a la verdad. Recuerdo que unos colegas bloggers que visitaron anteriormente la ciudad la definían como un lugar que parece “el fondo de una piscina por su color”, y no puedo estar más de acuerdo. Por momentos parece que la ciudad está lista para que alguien abra el grifo y llena sus calles de agua. Pero no todo el encanto se basa en ese azul, sino que excede ese color, es un lugar encantador por muchas razones.

El origen de Chefchaouen. Es un pequeño pueblo en forma de laberinto que no tiene tantos siglos en sus espaldas como otros rincones de Marruecos. Igualmente sí tiene una historia larga, y una riqueza cultural que lo convierte en uno de los lugares más interesantes y más explosivos en cuanto a posibilidades de fotos bonitas que sacar de todo Marruecos.

El poblado nace tras la expulsión de los moriscos de de la región del al-Andalus, el sur de España. Tras el hecho histórico, los expulsados abandonan en etapas la península, y a la zona de Chefchaouen llegan quienes buscaban replicar un poblado de estilo similar a los de el al-Andalus. De allí las similitudes que pueda haber entre este lugar y los poblados típicos del sur de España.

Como es Chefchouen. La ciudad actual y moderna excede la medina original rodeada de muralles, pero la mayoría de turistas y visitantes nos quedamos embelezados con su parte antigua, como si se tratara de una burbuja dentro una ciudad en crecimiento. La medina (el casco antiguo) de Chefchaouen está enclavada en un terreno en gran desnivel sobre la ladera de una montaña (y entre dos picos, el Tisouka y Megou).

Chefchaouen

Se accede a través de los pórticos (como el de la foto anterior) en su pequeña muralla y una vez dentro te sientes como transportado a otro mundo y sobre todo a un despliegue de colores que van más allá del azul: las vestimentas de los habitantes locales con sus características “chilabas” (vestimentas de cuerpo entero de lana con capucha), el colorido de las mujeres  que conversan o llevan sus panes a los hornos comunitarios, o los campesinos que llegan al pueblo desde zonas rurales a vender sus productos en el mercado el día lunes , las artesanías por doquier que cuelgan en paredes, arcos y ventanas haciendo un juego visual llamativo.

En la foto que sigue, se ve a un local con su tradicional chilaba, una ropa que se usa mucho en invierno. En mi visita en el mes de octubre (mediados) no hacía nada de frío, solo un poco de fresco en la mañana, pero los habitantes ya empiezan a utilizar sus chilabas:

Chefchaouen

Como llegar. Todo este micromundo está a dos horas de Tánger, a tres horas de Fez (aquí tienes la guía para perderse en Fez), o a tres horas de España (combinando un vuelo a Tánger y transporte terrestre). Hay varias compañías de autobús que llegan a Chefchouen, en mi caso utilicé CTM para llegar desde Fez. Es muy fácil hacerlo por bus desde Fez o Tánger. Una vez en Chefchoauen, la estacion está a unos 5 minutos en taxi de la entrada a la medina. La realidad es que no se necesita un coche ni tendría ningún sentido. Solo un buen calzado para moverse a gusto y cómodo.

Impresiones. En Chefchaouen sobran las palabras y hablan las imágenes. Es cierto también que el turismo ha contribuido a embellecer aún más el lugar, o a mantenerlo más “producido” que otros puntos de Marruecos. Pero el turismo, que invade a sus habitantes con sus fotos y compras (no voy a poder olvidar la invasión de japoneses que había con sus cámaras y teleobjetivos apuntando en todas direcciones), no han eclipsado el encanto y la pequeña escala.

chefchouen-marruecos-02

También viniendo desde Fes, he notado la menor propensión de los vendedores a ser insistentes con los potenciales compradores. El ambiente es distendido porque el lugar así lo transmite. Y es por tanto, un sitio ideal para hacer compras tranquilo, o mirar los productos artesanales tradicionales. Hay sobre todo productos y tejidos derivados de la lana: mantas, cubrecamas, prendas de vestir. En muchos puestos de venta puedes ver hombres trabajando en sus telares, o tallando y modelando productos variados: artesanías en madera, en cobre.

Cuanto quedarse. Vale la pena dedicar un día completo en el lugar (al menos dos noches), que aunque es pequeño y se recorre pronto, la experiencia es sobre todo la de vivir el lugar, dejarse llevar por su ritmo y distenderse. Claro que se puede visitar en un par o tres horas, caminarlo y tomar fotos, pero mucho más bonito es vivir un día completo allí. Chefchouen es lugar para caminar una y otra vez, volver a pasar por las mismas calles y descubrir nuevas en variadas caminatas.

Hay variedad de sitios donde comer en torno a una plaza central (Uta el-Hamman) junto a la fortaleza (alcazaba), y muchos de ellos poseen varias plantas y terrazas donde sentarse a comer con vistas inmejorables.

Es fácil entender una vez allí, la razón por la que es uno de los sitios que más encanta a turistas de todas partes. Hay sitios que podrían estar solo en un lugar en el mundo, y Chefchaouen ha encontrado su lugar y armonía en un rincón de las montañas del Rif, donde quedarse en azul para la eternidad.

Recorrer Chefchaouen. La medina azul tiene una calle principal que se extiende a lo ancho en la ladera de la montaña, y que no debe pasar el kilómetro y medio de largo. Ese es todo el lugar que explorar con sus escaleras que ascienden y descienden por la ladera de la montaña. Se dice pronto, pero en un día medio en el lugar, aún seguía descubriendo calles, pórticos y pasajes encantadores. Todo se hace caminando al ritmo que uno prefiera. Hay cantidad de sitios donde hacer pausas, cafés, o simples escalones donde sentarse y disfrutar viendo la vida local. No es un sitio fácil para llevar niños con carros, y hay variados obstáculos, pero no requiere mayor estado físico porque las distancias de las calles siempre son pequeñas.

Dormir en Chefchouen. En cuanto a alojamiento, recomiendo sobre todo quedarse en algún hotel, hostal, albergue o modalidad que sea, pero que esté dentro de la medina, para vivir con intensidad el lugar, salir del hotel y estar ya dentro de ese mundo aparte que es Chefchouen.

Chefchaouen

La ciudad tiene su ambiente sonoro particular. Muchos niños que juegan a toda hora, gente conversando o saludándose a la distancia. También el infaltable llamado al rezo (desde las mezquitas) que por supuesto se repita hasta en la noche. Para mí todo es parte del encanto del lugar.

Mi hotel en Chefchoauen: en mi caso, elegí alojarme en el hotel Dar Gabriel, que está a unos doscientos metros hacia adentro de la entrada principal de la medina. Es un hotel boutique con el diseño espacial de un riad, llevado por un español muy amable, con habitaciones limpias, cómodas, muy bien decoradas con el estilo local. Además posee una terraza hermosa con vistas a la medina, la parte que más me gustó del hotel. Si lo deseas puedes mirar precios y reservar en este hotel aquí (a través de Booking.com).

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Comer en Chefchouen. Hay variedad de platos marroquíes, aunque en un día y medio no me ha alcanzado el tiempo como para hacer un listado de sitios a recomendar.

Chefchaouen

Cosas que hacer en Chefchaouen (en un día completo). Además de caminarse todo, visitar la fortaleza, y al atardecer, llegar hasta el mirador más famoso de la ciudad, que está en la terraza de una mezquita siguiendo un sendero que sale del otro lado de las puertas de acceso principales a la medina (encontrarán el sendero junto al río y cascadas donde termina el pueblo). En esa misma cascada durante el día se puede observar las zonas donde lavar la ropa, y en especial, donde sus habitantes acuden para lavar enormes alfombras. La ciudad no es tanto un punto donde hacer visitas puntuales, sino sobre todo disfrutar de los paseos para perderse por la medina. Por la noche, caminar por la animada plaza Uta el-Hamman, mirar artesanías o cenar es la actividad preferida de los turistas. (En la imagen anterior puedes ver la mezquita con su torre octogonal en la misma plaza.

Para finalizar, aquí tienes la ubicación en el mapa de Chefchaouen:

* Todas las imágenes pertenecen al autor del post y se pueden compartir bajo licencia Creative Commons (citando el nombre del autor, Matías Callone, y enlazando al álbum de fotos original en Flickr)

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2 Comentarios

  1. Matias has elegido el estilo de vida q.me huviera gustado hacer ,para mi es tarde ,a ti toda la vida .Sigue y sigue enviandome ya q.no podre ir personalmente,con tu explicacion y fotos viajo y mapas para gravar los recorridos,de esa manera se recuerdan mas

    1. Hola Irena, muchas gracias por el comentario. Los viajes no serían lo mismo si uno no los comparte, da gusto que otros puedan disfrutar de algún modo de estos lugares también, y claro, ojalá puedan llegar algún día.
      Un saludo!

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