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Llega una vez al año a un lugar en el que nunca hayas estado. Comprueba que no hay señal de móvil y guárdalo hasta olvidarte de él.

Mira a tu alrededor y respira profundo, seguramente estarás rodeado de naturaleza. Quédate inmerso en esa sensación de libertad. Comprueba que luego de un tiempo allí la naturaleza no te siente como un estorbo, contempla esa calma y armonía hasta que seas parte de ella. Da por hecho que esa naturaleza no te necesita para ser tan equilibrada y perfecta. Eres insignificante e irrelevante para el bosque, para la playa, para las olas, y eso está bien. Se inofensivo con esa belleza y lo habrás entendido (es la forma de que esa belleza te trascienda).

Llega a un lugar así una vez al año al menos, en sitios así tendrás presente que si no eres inquieto, curioso, si no persigues las metas de juventud, puedes morir por dentro a los veinte, a los treinta, a los cuarenta….

Si sientes que algo así te está pasando, intenta este desafío por el que he pasado: proyecta un viaje. Anímate al desafío. Trata de mantener intacta la sed de aventura de la juventud, las ganas de comerse el mundo. Si has olvidado esa sensación, la magia de esos años, te invito a pensar en un viaje. Ese niño curioso y entusiasta que eras puede renacer, despertar del letargo al poner llave en casa sabiendo que no volverás por un tiempo.

No vivas para consumir objetos, ahorra para vivir experiencias y crecer por dentro (es mejor que llegue un día en el que el cuerpo te quede pequeño).

Ese viaje no tiene que ser una playa inalcanzable de Maldivas o ese bosque lejano perdido en un lago en Canadá, no necesariamente. Puedes viajar con apenas mover los pies, con un sonido, con la tonalidad de una puesta de sol tras una tormenta, con el silencio en medio del bosque o el campo. Todos tenemos un llano o un lugar despojado cerca un rincón que espera que lo descubras.

Berbers

Imagina un paisaje que siempre tienes en “pendiente”, una ciudad en la que te sentirías perdido, una cultura completamente diferente. No debería darte miedo, todo lo bueno empieza con algo de miedo (todos mis viajes empezaron con miedo). Ahorra un tiempo dejando de comprar cosas que no necesitas (¿realmente necesitas eso que estabas pensando en comprar hace un momento?, ¿necesitabas todas esas cosas que se acumularon en tu casa y ni sabes la razón por la que las guardas?). No te distraigas, prepárate mentalmente para llegar a ese mundo lejano y dedícate a ello.

No dudes tanto. No es cierto que nunca es tarde para cumplir sueños. Yo ya he visto a personas adultas arrepentirse de lo que no hicieron, y ya no tenían tiempo de remediarlo. No esperes a que te quede más tiempo en tu pasado que en el futuro para dar cuenta de ello. No seas sumiso con ese miedo.

Puede que te sientas cómodo donde estas. Yo también he luchado con mis comodidades. Y a menudo esas comodidades fueron una gran trampa, o una excusa. Si te inmoviliza la idea de un viaje largo o que crees tan oneroso, piensa en un primer viaje más breve (y mas cerca).

2012 Adventure Photography Competition

Viaja y descubre que hay formas distintas de vivir, de pensar y de ver las cosas. Que la tuya no es la única posible, ni la única correcta. Y si estabas equivocado celebra que lo has notado, seguramente has descubierto algo que te hace mejor.

Una vez hecho ese camino de viaje, regresa, y descubre que nada ha cambiado tanto, ni tampoco eras tan imprescindible como pensabas. Salir a ese mundo que parecía tan lejano no era tan difícil como parecía, ya has probado el desapego y todo sigue su camino. Es muy probable que cada vez más objetos te parezcan prescindibles. Si recuerdas todo esto, la lista de compras estúpidas que podrás evitar se hará cada vez más extensa, y te será más fácil ahorrar y viajar.

Y cuando en el regreso estés camino a casa, es muy probable que en tu mente ya estés organizando un próximo viaje. La primera vez necesitabas un empujón. La segunda ese empujón será más leve, o directamente no lo necesitarás.

Si haces ese primer viaje, volver a estar en un lugar en el que nunca has estado se hará más frecuente.

Ya no serás el mismo, y deberías estar orgulloso de eso.

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* Este texto es un ejercicio de escritura a partir de la difundida frase “Una vez al año ve a un lugar en el que nunca hayas estado antes” (que he terminado por extender y adaptarla a nuevos tiempos), una reflexión después de salir tantas veces de la zona de confort, de aprender a prescindir de consumir tantas cosas, y de tirar tantas otras que juntaban polvo en los estantes. De intentar cada vez más escuchar en vez de tomar tantas veces el micrófono. De sumergirme en la sensación agobiante de que todavía no he visto nada, todavía no se nada, y mientras tanto, el tiempo pasa a una velocidad más lenta de la que siento que pasa. De estar orgulloso de haberlo notado e intentar vivir en consecuencia. (M.C.)

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