Share on Pinterest

Buenos Aires es según los caminos que sigo a lo largo de mi vida, mi propia “Roma”, una ciudad a la que vuelvo una y otra vez por diferentes razones, y la que he caminado con diferentes miradas en distintas etapas de mi vida (incluyendo los ojos viajeros, ya había intentado contar Buenos Aires en 10 imágenes). Es una de esas geografías citadinas que conozco como ninguna otra, pero que siento no terminar nunca de conocer por su complejidad en cierto punto abrumadora (en cuanto a lo mucho por ver).

Buenos Aires, la ciudad contada. / The city to be told.

Hernán Piñera

Lo que voy a intentar, es abstraerme y convertirme en un guía turístico objetivo y preciso, un intento de poner orden a su bullicio, sus cien barrios, sus enormes avenidas, sus melancólicos cafés, sus librerías que hasta huelen a papel añejo, sus mil historias guardadas debajo de cada baldosa (floja), su laberinto de calles cuadriculadas bastante más estructuradas que sus habitantes. Pensando en aquellos visitantes que pisan por primera vez la ciudad, y en función de la cantidad de días disponibles, un recorrido en orden de prioridad con las visitas esenciales. Además, antes de empezar la descripción día a día, dejo un mapa con los puntos y los itinerarios señalizados, con algunas indicaciones que también pueden ver en el mapa.

Día Uno (el microcentro porteño)

Primero, si alguien había pensado en recorrer Buenos Aires en un día, a olvidarlo. Eso será como explorar un bosque a través de un único árbol, en todo caso, un bosque de edificios, medianeras, marquesinas, teatros, librerías, cafés, un abrumador paisaje urbano con ínfulas de caos y orden (en una mixtura magistral), al mismo tiempo desconcertante y encantador. El día uno no tiene que ser único, porque así tendría sabor a casi nada. Lo mínimo serán cuatro, suficiente para empezar (solo empezar) a entenderla. Cuatro días en Buenos Aires deberían comenzar por su médula, el eje que va entre Retiro y la plaza San Martín a los pies del edificio Kavanagh, para impregnarse del aire laboral de oficina a través de la calle peatonal Florida (la arteria comercial tradicional por excelencia de la ciudad).

que-hacer-en-buenos-aires

Copyright: JOSE ALBERTO TEJO via Shutterstock

En el otro extremo de la calle Florida nos encontraremos con la Plaza de Mayo, el kilómetro cero de todo lo que huele a algo que tenga relación con Argentina. La plaza de Mayo no es “la plaza de los porteños”, sino la “plaza de los argentinos” y de todos sus fantasmas. Allí están las huellas de los tropiezos de la democracia, las rondas de las Abuelas y Madres de Plaza de Mayo, los gritos de festejos y las pisadas de toda conglomeración histórica que se produzca y se vaya a producir en el país. Todo este recorrido (el de la calle Florida entre la plaza San Martín y la Plaza de Mayo) se puede hacer un un par de horas, pero en cambio, si entramos en los detalles del camino, todo se puede extender y abarcar un día completo sin salirnos de ese eje.

Si exploramos el entorno de la plaza San Martín, podremos entender en parte esa fama de aire parisino que algunos le asignan a la ciudad observando el Palacio San Martín, caminando unas pocas cuadras de la avenida Santa Fe hasta asomarnos a la colosal avenida 9 de Julio. Caminando por Florida podremos observar el esplendor arquitectónico del pasado mirando tan solo hacia arriba para descubrir cúpulas y ornamentación neoclásica. Entrar a las Galerías Pacífico, uno de los centros de compra más fotogénicos de la ciudad, caminar por la Galería Güemes, un ostentoso pasaje comercial con más de 100 años de historia (incluso subir a uno de sus miradores en uno de los primeros rascacielos de la ciudad). La Plaza de Mayo es casi un museo a cielo abierto en su entorno: de un lado la Casa Rosada (que se puede visitar en días domingos), o el Museo del Bicentenario.

Buenos Aires - Palacio del Congreso de la Nación Argentina

Alessandro

El pequeño Cabildo de la ciudad, de enorme valor histórico también es un museo, y allí da comienzo a la no menos imperdible avenida de Mayo, otro “museo” arquitectónico a cielo abierto con cafés notables como el Café Tortoni. Al final de la avenida (unas diez cuadras de extensión) el Palacio del Congreso Nacional. El día estará completo como para regresar al hotel con ganas de descansar. (distancia total a pie de este itinerario completo es de 3 kilómetros, aunque algunos tramos se pueden hacer en taxi si resulta muy agotador).

Día dos. (De la avenida de las librerías a La Recoleta)

Tenemos explorado el eje del microcentro porteño el día anterior, algo así como su médula. Pero una ciudad como Buenos Aires tiene mucho más para ofrecer sin moverse demasiado. Uno de los tours o caminatas que más me gusta hacer, y que voy a detallar, es el recorrido que va desde el Obelisco, pasando por la Avenida Corrientes, dando un giro en la avenida Callao hasta llegar a la avenida Alvear y el barrio de Recoleta. No estoy hablando de un paseo para quien no guste caminar, sino todo lo contrario: un auténtico sendero urbano lleno de buenas sorpresas (ideal para una ciudad que invita a caminar y donde caminar tiene varias recompensas). Saliendo desde el Obelisco (creo que no necesita presentación), el punto de partida es el auténtico ombligo mental de Argentina. Desde allí, es un buen punto para visitar primero el Teatro Colón, una de las casas de Ópera más suntuosas y reconocidas del mundo (que admite visitas guiadas).

Centrándose / Focusing
Hernán Piñera (una de las salas del Teatro Colón)

Luego retomar por la avenida Corrientes hasta su cruce con la Avenida Callao. Son unas siete cuadras que se dicen pronto, pero allí encontraremos una de las mayores concentraciones de librerías de todo el planeta. Las hay de todo tipo, de libros usados, de saldos, de liquidaciones, y otras de culto (aunque suene un poco redundante). Sobre la misma avenida, se suceden cantidad de teatros, centros culturales, en la auténtica arteria que hace gala a la ciudad que nunca duerme (por su actividad incesante).

que-hacer-en-buenos-aires-por-dias

Copyright: sunsinger via Shutterstock (Librería El Ateneo)

Después de dedicarle una mañana a todo este paseo (el Teatro Colón más la avenida Corrientes), no estaría mal una pausa en alguno de los restaurantes de la zona para almorzar y reponer energías para la tarde. nuestro sendero urbano debería seguir por la Avenida Callao (desde Corrientes hasta Alvear). Notaremos la transición hacia el  barrio más opulento y aristocrático de Buenos Aires: Hacia el final de Callao nos internamos en el barrio de Recoleta, el de aires más “parisinos”. Allí hay cafeterías, edificios con portales señoriales, petit hoteles, comercios con aires refinados, paseadores de perros con manojos de mascotas pispiretas, puestos de flores. En nuestro paso en el cruce de Callao y Santa Fé, bien podríamos desviarnos unos 100 metros para conocer según algunas publicaciones, la segunda librería más bonita del mundo (El Ateneo), un antiguo teatro restaurado como librería (aquí tienes fotos y más información que te puede convencer de visitar este lugar). Probablemente habremos pasado largamente el mediodía, y nos queda la tarde para explorar el barrio de Recoleta. El corazón del sector es sobre todo el área alrededor del cementerio de Recoleta (el cementerio en sí es una atracción, una auténtica ciudad dedicada a los muertos de la aristocracia de la ciudad, que muchos eligen visitar en forma guiada). Pero alrededor de todo ese silencio sepulcral, hay un área de restaurantes, parques y centros culturales que merece caminarse. Tal vez sea una buena idea explorar a rasgos generales toda el área, y en caso de contar con más tiempo, dedicar otro día a conocer en más detalle y en su interior el cementerio, el Centro cultural. O en todo caso, reemplazar parte de la larga caminata por trayectos en taxi para ahorrar tiempo (y tener más para dedicar a estos puntos).

Día tres (contrastes, de San Telmo a Puerto Madero)

Muchos dirán que lo mejor es conocer el antiguo barrio de San Telmo en días de fin de semana, cuando explota de gente, espectáculos callejeros y feriantes. Si bien recomiendo ir en esos días (de tener oportunidad), a mí me encanta ver el barrio en un estado más auténtico, funcionando en su normalidad. San Telmo es algo así como el rincón “congelado en el tiempo” de Buenos Aires. Puedes entender de que hablo mirando estas fotos que pude tomar en una de mis visitas. A no demasiadas cuadras de la Plaza de Mayo se encuentra este barrio “bendecido por la decadencia”: décadas atrás fue un barrio abandonado a su suerte por los ricos que buscaban zonas en auge más al norte. San Telmo quedó congelado así como el barrio de los conventillos y las casas antiguas que sobrevivieron en pie junto a calles empedradas. Hoy es una zona para caminar con ojos atentos, ver negocios y oficios en extinción en algunos de sus locales, llegar hasta algunos bares notables de Buenos Aires donde se respira tango con pisos de madera, sentarse junto a Mafalda en la calle Defensa (una réplica a escala del famoso personaje de historieta de Quino).

Sin título

Yann Duarte

También hay en torno a la plaza Dorrego, (algo así como el corazón turístico del barrio) cantidad de locales de venta de antigüedades, algo que suma ese aire a nostalgia que innunda todo Buenos Aires (pero aquí más). San Telmo es ideal para dedicarle una apacible mañana.

Luna LLena en Buenos Aires. Full moon at Buenos Aires

nestor ferraro

Por la tarde, un taxi nos dejará en pocos minutos en Puerto Madero. El contraste será ir de la Buenos Aires antiguo con “ese no se que” a la opulencia moderna. Puerto Madero es la última joya turística de una ciudad en renovación, el antiguo puerto abandonado convertido en un barrio residencial exclusivo (por los precios) con algunas de las obras arquitectónicas más representativas de los comienzos del siglo XXI, firmadas por arquitectos de renombre mundial. Lo recomiendo sobre todo para disfrutar al atardecer, caminar por sus bulevares junto a los docks del río de agua amarronada (es el color natural del Río de la Plata, tan poco agraciado que algunos turistas creen resultado de la contaminación, aunque tampoco diría que el agua de ese río sea para beber sin consecuencias). Puerto Madero también suma las últimas atracciones turísticas, como museos que exhiben la colección de arte de acaudaladas millonarias (la Colección Fortabat), hoteles extravagantes por su decoración interior, como el Faena, fragatas históricas del patrimonio nacional (que se pueden visitar amarradas a pasos de los restaurantes), complejos de oficinas, comerciales. Cenar en Puerto Madero puede ser el broche dorado de la jornada.

Día cuatro. (La Boca)

El día cuatro mi recomendación es dedicar la mañana a visitar uno de los barrios más famosos de Buenos Aires, el colorido barrio de La Boca, en la antigua zona portuario en torno al Riachuelo, un barrio que supo ser la primera bienvenida para miles de inmigrantes (especialmente italianos) a comienzos del siglo XX. Es un barrio arrabalero, hoy famoso por la postal de las casas coloridas en el pasaje de Caminito (al que también se le debe su inmortalidad en las letras de un famoso tango).

Caminito, Buenos Aires

Quim Pagans

Es una zona que para muchos se ha convertido en un parque temático de la argentinidad, con todo lo bueno y malo que implica los excesos del turismo. Pero es uno de esos puntos donde salen fáciles las buenas fotos, y se respira ese aire de la Buenos Aires de antaño (aún). Además, si aún no termina por seducirnos el efecto de los turistas, hay varios museos interesantes para ver, centros culturales, restaurantes, y conventillos. Si bien la tarde para nuestro cuarto día la dejo libre (por eso de que siempre quedarán pendientes o planes improvisados que concretar), está claro que solo tenemos hasta aquí un panorama a grandes rasgos de la ciudad, eso de poder decir “he estado en Buenos Aires”. Aún quedan muchos barrios que ver, que nombro a modo de sugerencias: el barrio de Abasto, es otro de los puntos neurálgicos donde respirar aires de tango en torno a la figura mítica de Gardel, la zona de Palermo Soho, es otro de los micromundos del barrio de Palermo, una zona muy trendy, llena de negocios de diseño y vanguardia. El propio Palermo, atractivo con sus parques, jardines, museos de arte latinoamericano como el Malba, uno de los más importantes en su tipo del continente. El hipódromo de la ciudad, un elegante rincón ligado a la historia del tango y la vida del porteño. Y nuevos espacios, como el Centro Cultural Kirchner (el Centro Cultural más grande de Sudamérica, inaugurado en 2015, una de las últimas incorporaciones a la ciudad de por sí famosa por su predilección por las inversiones culturales).

A modo de resumen, espero que resulte de guía todo lo escrito, un modo de planificar lo que hay que ver en Buenos Aires de forma que pretendo sencilla. Y por supuesto, cualquier comentario y consulta será bienvenida y respondida.

Acuario Club de Pescadores in Color | 130324-8937-jikatu

Jimmy Baikovicius

Share on Pinterest

servicios-para-viaje

1. Alquila tu coche (hasta 15 % de ahorro con Rentalcars)

2. Encuentra alojamiento (utiliza Booking y descubre ofertas)

3. Busca ofertas de vuelos (mejora el precio con estos simples trucos)

4. Reserva Excursiones y tours con Viator

5. Envía tu consulta viajera

6. Inspírate con más lugares increíbles en Instagram

3 Comentarios

  1. Excelente artículo, vivo en Buenos Aires y suelo recorrerla mirando para arriba, sobre todo en el centro, En la av Callao y en la Av de Mayo (la avenida mas española de Bs As). Si bien muchos de los que vivimos aquí no la disfrutamos entiendo que lo mismo debe pasar en todas las grandes ciudades. Siempre hay algo nuevo por conocer.

    1. Hola Claudio, muchas gracias por comentar y visitar el blog. Me alegra que guste el artículo. Y buena recomendación, en Buenos Aires mirar para arriba tiene premio.
      Un saludo!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *