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Los políticos nos persiguen con frases que prometen arreglarnos la vida, pero esperar la solución para emprender nuestro viaje soñado no viene por ese lado. Estás cansado de pensar que los paisajes del mundo los tienes que mirar en fotos, o en documentales de la tele y viajar a ellos para sacar una foto durante unas horas y volver.

Lo primero que quiero contar es que sí se puede no solo pensar en ese viaje soñado, sino además, permitirse mucho más de lo que imaginamos: tu plan de contratar un paquete armado de unos diez días se puede convertir en un viaje de un mes (y esto sin sacrificar comodidad ni duplicar o triplicar nuestro presupuesto). Solo se necesita planificar con unas herramientas y “trucos” mínimos: las variables que voy a explicar van de optimizar al máximo el tiempo (y disponer de él), pero sobre todo, administrar un presupuesto viajero de un modo diferente (y hablo de una cantidad mucho menor de la que tal vez piensas). Estoy hablando nada menos que de organizar el viaje soñado hasta llegar a extenderlo desde un plan inicial de unos diez días hasta a un mes, todo con el mismo dinero o menos.

Todo lo que voy a contar también está basado en experiencias probadas: no hay nada que vaya a comentar que no lo haya puesto en práctica. Si te preguntas quien soy (porque es la primera vez que te pasas por el blog), soy alguien que antes de llegar a escribir este artículo, hace unos años, pensaba que tantos lugares del mundo los pasaría viendo en la tele antes que conocerlos. Hoy miro las fotos de los lugares visitados, y hasta me cuesta creer que estuve en algunos de ellos, y para mejor, durante un tiempo extenso (y todo sin gastarme ninguna fortuna). Después de haber empezado con pequeños viajes esporádicos, ya llevo dos años seguidos realizando viajes de hasta cinco meses seguidos por distintas partes del mundo (incluyendo países que no son precisamente baratos y sin gastar una fortuna en él, como Nueva Zelanda).

Lo que propongo es intentar resumir muchas de las cosas que aprendí organizando mis viajes para que (seguramente no quieras hacer algo tan drástico como largarse cinco meses por ahí) simplemente puedas organizar un viaje idílico, tal vez “el viaje que soñaste toda tu vida”, sin necesidad de gastar ninguna fortuna. Si bien no puedo profundizar sobre como ahorrar, o como organizar tu tiempo para viajar (eso lo dejo en tus manos), si puedo proponer y demostrar que ese dinero con el que cuentes, puede rendir mucho más, o te puede permitir un viaje mucho más largo, más lejos, o más idílico de lo que imaginabas. Para no extenderme en una intro interminable, voy a intentar organizar la información en ítems paso a paso, así que comenzamos:

1. Elige tu destino soñado con un mapa sobre la mesa. 

Primero, yo entiendo que si has visto miles de películas en París, Nueva York, o Londres, sueñes con conocer ese destino. No es que quiera boicotear ese plan, porque seguro que son ciudades especialmente recomendables por mil motivos (de las tres solo conozco París, y puedo decir que cuatro días allí me resultaron muy pocos por tanto que hay que ver). Aquí voy a decir algo sumamente subjetivo y personal. Llevo conocidos 12 países (soy de los que prefiere viajar lento, incluso me he quedado cinco meses en un mismo país).

París fue uno de los primeros destinos que quise conocer, y hoy, después de todo lo viajado, estoy convencido que si hoy empezara de nuevo mi primer viaje, París no sería mi prioridad. Cuanto más viajo, más me doy cuenta de que lo que más me gusta es descubrir que el mundo por el que hay que viajar es enorme, y que incluso, si bien me pudo encantar París, una ciudad a la que quiero volver, los destinos que más me impactan y dejan huella son otros.

Lo primero que hay que repensar, es que tal vez el mejor viaje de tu vida no sea aquel que los medios, la repetición de imágenes, películas y el boca a boca nos hace creer que es primordial ver e invertir nuestro dinero en él. Mi sugerencia es que deberías repensar tu destino soñado, ampliar ese mapa mental inicial. Y a eso agregar que los destinos tan promocionados, no son ni de cerca los que mejor se pueden llevar con tu presupuesto. Ahora bien, claro que hay alternativas para hacer posible y más barato conocer París o Londres, pero siempre estamos entre destinos que requieren un nivel de gastos que hacen más acotada la posibilidad de pasar más días o extender el viaje.

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Copyright: Fly_dragonfly

Empieza de nuevo, olvida las películas, los años de consumir imágenes de la Torre Eiffel, de los rascacielos de Manhattan bombardeando nuestro cerebro. Pon el cerebro en blanco. Busca un mapa, despliega el papel en la mesa, empieza a mirarlo detenidamente, busca los lugares enigmáticos, los que te generan curiosidad, sueña con ellos, infórmate (nunca fue tan fácil en la era de internet), explora.

Incluso, puedes hacer una segunda etapa de exploración, mira en internet con herramientas como Google Maps, quita las referencias geográficas y pon el mapa en el modo satelital. Observa el relieve, los colores del planeta, llega hasta el turquesa de las zonas coralinas de Maldivas, las islas de oceanía, los desiertos australianos, mira continentes impensados, adéntrate en ciudades de las que no conoces ni el nombre. ¿Todavía piensas solo en París?. Y vuelvo a aclarar, no pretendo descartar París, sino incluir a París en una lista de destinos soñados mucho más amplia, en la que puedas elegir entre más alternativas.

2. El truco definitivo para que todo el presupuesto no se vaya en un billete de avión. 

¿Todavía no tienes decidido el destino?. No importa. Habrá tiempo de mirar ese mapa varias veces más. Lo importante es que te vayas acercando a las herramientas para buscar vuelos baratos, herramientas que van a hacer que puedas contar entre tus amigos que conseguiste un precio increíble para volar al destino que sueñas. Y aquí lo mismo, no hay trucos ni magia. Yo lo llamaría “convertirse en un experto buscador inteligente de vuelos”.

Ese billete de avión que según el precio normal puede salir unos 1.300 dólares ida y vuelta, se puede transformar en varios billetes de avión que me lleven por tres o cuatro destinos, y todo por el mismo precio. O incluso, si nuestro viaje es a un destino puntual y sólo necesitamos un vuelo ida y vuelta, ese billete de avión que pensamos que sale 1.300 dólares ida y vuelta puede terminar saliendo unos 700 u 800 dólares si hacemos la búsqueda inteligente de la que hablo. Si hablamos de un viaje entre dos, estamos hablando de ahorrarnos unos 1.000 dólares solo en billetes de avión. Imagina que ese mismo dinero ahorrado lo puedes utilizar en otras cosas. Existe un truco esencial para esto: nada bajará más nuestro precio, y nos hará más “afortunados” a la hora de buscar, que hacerlo con fechas flexible.

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Copyright: Peshkova

Es hora de que ya mismo te pongas a experimentar con estos trucos que voy a comentar. La clave será buscar los vuelos con anticipación, y para ello ya puedes empezar a hacer pruebas con fechas flexibles y a largo plazo. Pero voy a profundizar en eso de hacer búsquedas flexibles. Lo que ello significa es que para organizar ese viaje soñado, tienes que contar con la posibilidad de que tus fechas de búsqueda sean lo más cambiantes posbiles, y que tu viaje a futuro dependa de las fechas en que encuentres los mejores precios, y no de las fechas que te den en el trabajo. Ahora bien, esto no quiere decir que renuncies a tu trabajo si no son flexibles con tus fechas de vacaciones, pero al menos, busca la forma de que esto sea posible. Consulta en tus pares, explica la situación y tu proyecto para que puedan ser flexibles a la hora de asignarte tus días libres. Incluso, si realizas las pruebas y haces los números, tal vez hasta te resulte conveniente pedir una licencia (claro que es una opción más extrema, pero tal vez te salga a cuenta si ahorras eligiendo las mejores fechas para volar y la temporada baja en tu destino cuando hablamos de ahorrar hasta 500 dólares o más en un billete).

Y en este punto, seguro ya te preguntas que es eso de búsqueda flexible. Lo que voy a hacer es directamente enlazar a un post que escribí al respecto sobre como hacer este tipo de búsquedas inteligentes. Allí puedes ver en detalle de que se trata, y como obtener precios que ni imaginabas tan sólo por ser flexible a la hora de buscar nuestro vuelo. Con esos consejos, realiza tus búsquedas y pruebas, te vas a sorprender de como puedes reducir el costo de un billete de avión.

Mi experiencia y dos ejemplos concretos:

1. En el año 2014 tenía que buscar la forma de llegar desde Nueva Zelanda a Argentina, siempre contando con mis fechas flexibles. Los vuelos ida y vuelta de NZ a Argentina son muy caros (de 1.500 a 2.000 dólares según la temporada), y prácticamente salen lo mismo de ida solo, que ida y vuelta. Sin embargo, haciendo búsquedas flexibles, pude viajar haciendo una escala de de cuatro días en Melbourne, y otra de 20 días en España, todo el trayecto completo con tres vuelos, por un total de 1.100 dólares, (mi viaje se convirtió en una inesperada vuelta al mundo).

2. En 2015, haciendo búsquedas flexibles pude viajar por sólo 500 dólares ida y vuelta entre Buenos Aires y Cancún (cuando el precio normal es de 800 a 1.000 dólares)

 

3. Define tu destino en función del tipo de paisaje y clima (y evalúa las alternativas en función de tu presupuesto)

Exploramos el mapa, y abrimos nuestra gama de opciones. Ya observamos que las opciones de destinos son infinitas y van mucho más allá de lo que teníamos en mente en un comienzo. Si somos o fuimos buenos alumnos, también hicimos nuestras pruebas de búsquedas inteligentes de vuelos (ver el punto 2). Nuestro viaje soñado empieza a acercarse. Pero hay algunos tips finales en cuanto a la selección de ese destino que pueden hacer que cambiemos de opinión o que hagamos nuevos ajustes.

Que tan caro puede ser nuestro destino soñado según nuestros gustos (y las alternativas):

Los destinos fríos: si nuestro sueño es adentrarnos en zonas heladas del planeta, si soñamos con un tour por Islandia, un viaje a los bosques canadienses, los fiordos noruegos, e incluso la Patagonia, todos estos son destinos “caros” en función de que casi siempre son territorios apartados, poco poblados, y los costos de hacer turismo en estos territorios alejados y fríos siempre son otros. Con esto quiero decir que como elección siempre terminará por afectar el tiempo de nuestra estadía, porque aquí la ecuación es lugares fríos = mayores gastos para obtener servicios confortables. Es algo que tiene toda su lógica. Ahora bien, si soñamos con paisajes de montañas y bosques siempre hay alternativas. Por ejemplo, el costo de explorar la Patagonia puede ser más bajo que explorar los bosques canadienses por la sencilla razón de que Chile o Argentina son países más baratos que Canadá. Aunque claro que los costos de transporte pueden hacer que si viajamos desde Europa, puede salirnos más barato un destino de bosque y montaña como Noruega que la misma Patagonia (esto también es bastante obvio). Tal vez sea una buena idea dejar los destinos fríos para más adelante.

Los destinos cálidos o tropicales: aquí se abre una enorme gama de posibilidades. Si nuestro viaje soñado es a un destino cálido, la gama de opciones se multiplica de forma exponencial. Hay una enorme cantidad de destinos con buen clima, y entre ellos, países absolutamente baratos. Incluso si nuestro viaje soñado va de islas perdidas y palmeras, no es lo mismo en cuanto a presupuesto pensar en un resort en Islas Vírgenes, que en una posada en una isla de un país más barato del Caribe. Y aquí vamos a otra obviedad, la calidad de servicios es aceptable en la mayoría de lugares del mundo que están acostumbrados a recibir turistas, pero los costos pueden variar muchísimo sin que ir a un destino más barato implique que no podamos encontrar zonas de ensueño y un lugar confortable. Hay puntos del planeta que en términos de equilibrio entre paraíso-precio, son una auténtica ganga o chollo. Para indagar sobre estos paraísos baratos no hay como los países del Sudeste Asiático. Y aquí hay que pensarlo muy bien, porque si combinamos un vuelo (conseguido con nuestra búsqueda inteligente a muy buen precio) y elegimos algún país tropical en esta región del mundo, puede que nuestro viaje soñado de 15 días se pueda transformar tranquilamente en un viaje de un mes sin que signifique un mayor gasto. Si quieren indagar sobre los países más baratos para viajar, les recomiendo que se pasan por este artículo que también había escrito en otro de mis blogs.

Los países que son caros más allá del clima. Esto es otra obviedad, pero además de una distinción climática, bien podríamos hacer una distinción entre los países más desarrollados, que son caros de por sí (más allá de lo lejos que nos queden). Esto no quiere decir que son imposibles de visitar por supuesto, pero son eso, países caros. Entre los más caros para visitar como viajeros están Noruega (y varios de los nórdicos), Australia, Reino Unido, Francia, Suiza. En el otro extremo, países como Indonesia o India son totalmente baratos. Ahora bien, están seguros de que alguna de esas islas perdidas en Indonesia o Tailandia no pueden protagonizar el viaje de sus sueños?. Y aún con estas reflexiones, de ningún modo estoy diciendo que hay que descartar países solo porque sean caros. Simplemente tener muy claro que hay muchas variables para ahorrar, pero una importante es elegir desde el vamos un destino que no sea un dolor de bolsillo.

4. Empieza a pensar en una forma alternativa de alojamiento. 

En muchos blogs habrás leído sobre formas alternativas de alojamiento. El alojamiento es otro de los rubros más abultados de nuestro presupuesto de viaje. Transporte y alojamiento se llevan el 80% del presupuesto en cualquier viaje. Pero si en el punto 2 le dimos un buen golpe al rubro transporte con la búsqueda inteligente de vuelos, aquí vamos a dar un golpe al rubro alojamiento.

Yo llevo evaluadas y experimentadas varias formas de alojamiento alternativas (incluso algunas que no requieren costo alguno, como utilizar redes que permiten compartir un sofá en la casa de un desconocido anfitrión por unos días o cuidar casas en países tan distantes como Nueva Zelanda), pero como este artículo va de viaje soñado, aquí no hablamos de hacer sacrificio de espacio y privacidad, sino de buscar alternativas para tener nuestro cómodo espacio en el viaje. Creo que la alternativa que más puede adaptar para nuestro viaje soñado (para hacerlo más accesible) es la de alquilar una casa a un particular. Así bien, si ya tenemos nuestro billete y destino, y elegimos en función de que nuestro dinero rinda más, hay un truco esencial para viajar más tiempo.

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Copyright: francesco de marco

Si organizamos nuestro viaje a un destino económico, y disponemos de un tiempo flexible de un mes (es nuestro viaje soñado, así que bien podríamos permitirnos ese mes completo), no imaginarían lo mucho que puede reducir el costo de alojamiento buscar por un mes completo en vez de una semana. Me refiero a alquilar una casa a un particular, una opción muy fácil en webs como AirBnB, que se ocupa precisamente de conectar viajeros con particulares. En esta web podemos hacer nuestra búsqueda por días, semanas, o un mes, la opción que recomiendo: el precio por alquilar dos semanas, en muchas casas puede ser el mismo que le alquilar por un mes.

Con lo que ahorramos con la compra flexible de billetes, podemos pensar en alquilar una casa cómoda, agradable, luminosa, en alguna región turística idílica de un país como Tailandia (pero también, en algún pueblo costero en el Mediterráneo europeo o en una ciudad de la Riviera Maya Mexicana), y obtener por el precio de dos semana un mes de estadía. Esto no es nada de magia, es pura realidad, los trucos de la oferta y demanda. Ya no nos vamos de vacaciones soñados, nos vamos a vivir un mes a un destino soñado.

Mi experiencia y un ejemplo concreto: En el año 2015 utilizando AirBNB pude alquilar dos meses un departamento con un dormitorio para dos personas en Playa del Carmen a 400 metros de la playa, y todos los servicios incluidos (incluyendo WIFI). Cada mes me salió unos 600 dólares finales. La cuenta es muy simple: alojado cómodamente en una de las mejores zonas del Caribe por unos 20 dólares por día.

5. Explora en coche (y programa un roadtrip)

Una vez que estamos definidos, tenemos billete y alojamiento por hasta un mes en un lugar. Pero no queremos ir a quedarnos quietos en un lugar. Por un lado voy argumentar con sinceridad total, cada vez me inclino más por viajar lento. Sin embargo, tampoco se trata de viajar tanto para perderse lo que hay que ver alrededor, porque todo en la vida va de buscar equilibrios. Ya tenemos una base desde donde explorar, un punto donde retornar si necesitamos uno o varios días de descanso dentro del viaje (nuestra casa por un mes).

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Copyright: ollirg

La opción para completar ese viaje ideal será rentar un coche por toda la estadía o por varios días. Hemos ahorrado en billetes de avión, hemos conseguido alojamiento por un mes para quedarnos en una casa como si fuera nuestra (a un precio también inmejorable), entonces no tendremos excusas para no permitirnos un roadtrip en un coche de alquiler para explorar a nuestro alrededor.

Con un coche podremos explorar en todas direcciones, escaparnos a otras ciudades y descubrir rincones que no pensábamos ver, tal vez hasta pagando noches de alojamiento extra, eligiendo días fuera de fin de semana para acceder a mejor precio. Del mismo modo, está bien buscar coches de alquiler por paquetes de una semana, o diez días, que a veces sale más a cuenta que buscar por días específicos.

Solo espero que con estos consejos, hayamos podido transformar un paquete de 8 o diez días de viaje, en un mes viviendo en el destino de nuestros sueños, y todo al mismo precio. Y sin nada de magia.

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Todas las imagenes via Shutterstock

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