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Si alguna vez nombramos sitios como Paraty, es para confirmar que Brasil guarda pequeñas joyas casi desconocidas por descubrir (sobre todo si consideramos que hay ciudades de renombre universal que se quedan con todas las cámaras). Un buen ejemplo para sumar es Tiradentes, un poblado pequeño en el estado de Minas Gerais, entre las ciudades coloniales mejor conservada de Brasil.

Imaginemos un pequeñísimo pueblo adosado a una colina, coronado por iglesias y atravesado por calles empedradas con con casas de fachadas coloridas de estilo colonial. Tiradentes cuenta con poca población, pero con numerosos edificios antiguos que suman hasta 300 años en pie (o más). Éste rincón congelado en el tiempo, está a sólo 325 kilómetros de Río de Janeiro y es una buena razón para una escapada. Hay iglesias históricas para visitar, museos, pero sobre todo, la oportunidad de caminar por una ciudad que no ha cambiado casi nada, y nos traslada a los tiempos coloniales. De hecho es una ciudad ideal para caminar, ya que es el mejor modo de explorar y apreciar cada detalle en un destino de reducida extensión:

Glauco Umbelino

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Glauco Umbelino

La ciudad cercana (de más relevancia) es Sao Joao del Rei. No es más que una visita de un día, pero una experiencia que nos mostrará los primeros tiempos de Brasil.

 

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