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1) El sonido del despertador te molesta

Córdoba. Julio 2011. Riiiiiiing riiinggggg. Globo de pensamiento: “Por favor un minuto más, por favor necesito dormir un minuto más, es invierno, hace frío y sólo quiero seguir durmiendo ¡un minuto más!”. Y entonces el siguiente globo de pensamiento es: “¿Y si me voy de viaje?” como si dormir estuviera extrañamente unido a dejar todo y comenzar una vida desde cero.

2) Has adoptado la canción “La vuelta al mundo” de Calle 13 como himno a la vida

Y la escuchas indefinidamente durante mañana, tarde y noche. Incluso si estás en tu trabajo es el soundtrack perfecto para imaginar situaciones que te devuelven la creatividad, el buen humor y la sonrisa al instante.

3) Te emocionas al ver videos que hablen sobre viajes

Como por ejemplo, éste. El simple hecho de conocer historias de viajeros en crisis que se fueron a buscar algo a otro continente es una inspiración tan poderosa que dudo que tu día continúe por el mismo cause después de ver una de estas películas.

4) Llegas cansado a la oficina y recién es lunes

Porque antes de viajar trabajaba en una oficina y la única forma de que las horas de trabajo fueran aceptablemente placenteras era ver vídeos como el que mencioné en el punto 3. Y el lunes, el lunes era la frontera: si sobrevivía, faltaba menos para el fin de semana (es decir: irme al campo a mirar ríos y hacerme preguntas existenciales, como menciono en el punto 37).

5) Miras Eat, Pray, Love dos veces un mismo día

Bueno, esto es para las románticas incansables, pero si además de viaje le agregamos el condimento del amor: ¿dónde firmo? Y con esto no quiero decir que la película o el libro sean geniales, simplemente pienso que toda viajera necesariamente vio esta película para volver a confirmar sus deseos de viajar.

6) Lees apasionadamente blogs de viajes

Y diría: lees blogs de viajes noche y día, al punto de que podrías seguir los pasos de blogs como el de Aniko Villalba a la perfección en su viaje a Asia. Y además te preguntas cómo hizo para viajar por el mundo, deseas seguir sus pasos y por supuesto fantaseas con ser escritor de viajes en lo posible ¡Ya mismo!.

 7) Ver a alguien con mochila en tu ciudad te emociona

Y si no fueras tan tímida, correrías a preguntarle de dónde es, por qué viaja, hace cuánto viaja, sus anécdotas, las cosas que aprendió en su viaje, cuántos idiomas habla… ¡Incluso hasta podrías invitar a ese viajero o viajera a conocer tu ciudad desde la óptica de un local! Digo, si no fueras tan tímida…

8) Te has comprado un planisferio

Lo has pegado en tu pared y con música (¿ya lo he dicho? si no fuera por la música…) recorres cada uno de los continentes, y en cada punto del mapa te llenas de historias que (todavía) no has vivido. ¿Qué sucedería en Katmandú? ¿Y en Bangkok?.

9) Eliges mirar documentales inspiradores

Como Ríos y Mareas, una poética película sobre el artista británico Andy Goldsworthy. Instantáneamente imaginas tus pasos en esos ríos congelados, el vapor que saldrá de tus labios y los pensamientos intimistas que tendrás de lanzarte a ese viaje a la Inglaterra desconocida.

10) Te has dado de alta en Couchsurfing

Y como estás tan encantado de las maravillas de esta red de viajeros, comienzas a pensar que sería perfecto conocer a otros viajeros, dejarte inspirar y hasta quizás ¡hacer amigos alrededor del mundo! También podrías animarte a recibir en tu casa a un viajero desconocido (y comprender que las reglas de cordialidad son diferentes en cada continente).

11) Te has comprado una cámara de fotos y experimentas con ella.

Esta es la fantasía total: cámara en mano comienzas a captar en principio momentos románticos (el sol entrando por la ventana de tu casa, los árboles de la plaza en tu barrio) porque seguramente pronto partes, así que tienes que retratar tu ciudad sin opción (y diría que estos momentos son absolutamente necesarios y preciosos, es como la despedida adecuada a una ciudad que seguramente te dio todo).

12) Te encuentras sin querer en una tienda de montaña averiguando precios de mochilas

El día en que comencé a pensar en mi mochila y mi viaje, algo definitivamente cambió. Y además fueron muchas las veces en las que “terminé” “casualmente” dando paseos largos mirando carpas, bolsas de dormir y camperas para la lluvia (¡la señal clara de una aventura cercana!).

13) Haces un pequeño viaje y no quieres volver

En mi caso, al norte de Argentina, y si además conoces Purmamarca en época de carnaval, comienzas tu viaje con tu mejor amiga y te enamoras de un francés, entonces diría que estás casi listo para iniciar tu viaje sin regreso.

14) Has fantaseado alguna vez con viajar en una furgoneta

Como ésta, o por qué no ésta. Y ya sabes qué música escucharías y hasta la persona que iría a tu lado. Carreteras con mar, viento de verano, luces doradas, violines en el aire ¿Qué más quieres?

15) Compartes en Facebook fotos inspiradoras

Como ésta o ésta, porque comienzas a sentirte inclinado por ese tipo de mensajes. Las palabras inspiración, travel, travelling, creatividad, mundo y otras empiezan a aparecer misteriosamente en tu vida.

16) La palabra viaje se ha vuelto común en tu vocabulario

¡Por supuesto! La palabra viaje es la ganadora. Y puede que la utilices para referirte a viajes exteriores pero interiores también. Algo está pasando dentro tuyo y tu lenguaje comienza a transformarte, reflejando ese cambio interno que ya sientes latir desde hace algún tiempo.

17) Te preguntas si lo que haces te gusta

“¿Quiero estar en esta oficina durante 8 horas cada día? ¿Estoy siendo creativo? ¿Qué quiero hacer de mi vida? ¿Me gusta este lugar para vivir?” Si han aparecido preguntas de ese estilo en tu cabeza, ya sabes cuál es el próximo paso.

18) Escuchas Scenic World de Beirut día y noche

Porque llegaste a esa canción gracias a encontrar de casualidad este video y el tema se quedó grabado en tu memoria como “tema viajero indiscutible” al punto de incluirlo en tu playlist y escucharlo (con lágrimas en los ojos) cuando aterrizas en Tailandia por primera vez.

19) De repente sabes de lo que se trata la frase “Work and holiday”

Ahora Nueva Zelanda, Australia, Dinamarca e incluso Francia aparecen como horizontes llenos de cosas nuevas a ser vividas y las fechas de apertura de “las working holidays” comienzan a ser prioritarias en tu calendario.

20) Te has encontrado mínimamente con un viajero esta semana

¿No es increíble eso? Una vez que comienzas a pensar en viajar, comienzas a encontrar gente desconocida que te cuenta que estuvo tres meses en Europa, cinco en Perú, ocho en India… Creo que lo que más he disfrutando antes de lanzarme a este viaje fue escuchar historias de otros viajeros y pensar: ¡si ellos pudieron, yo también!

21) Hay libros que están escritos para ti

Y entonces comienzas a reconocer títulos (como Días de viaje, Caminos invisibles, o Atrapa tu sueño…) Si todavía no los has leído has encontrado que mucha gente conocida comienza a recomendártelos: “¿no leíste el libro de (insertar con lo que corresponda)? Es un libro de un chico que deja todo y se va de viaje”. Luego de esa frase ya estás listo para recorrer todas las librerías de la ciudad en busca de tu nueva lectura

22) Participas en (muchos) grupos de viajeros en Facebook

Porque ése es el lugar perfecto para aclarar las ideas, planear tu partida y ante todo recibir consejos. ¡Qué mejor que recibir palabras de aliento de gente que ya tomó la decisión de cambiar su vida!

23) Has comenzado a practicar inglés

O en mi caso, italiano, porque sabía que mi primer destino sería Italia. Así que pasar tardes completas aprendiendo este nuevo idioma resultó mucho más inspirador que estudiar para parciales, finales y “esas cosas”. Nota: mis tardes de aprendizaje de italiano no sirvieron para nada (¡tengo que ser sincera!) pero fueron realmente divertidas y tiñeron mis días previos a viajar de una inevitable sensación de cosquilleo interior

24) Eliges películas en busca de los escenarios en los cuales fueron rodadas

Como por ejemplo Viaje a Darjeeling o El exótico Hotel Marigold. Te acomodas, prendes tu ordenador, le das play a la peli y luego la frenas (¿has visto ese detalle en el tren?), buscas el tema This time tomorrow de The Kinks, decides que también será parte de tu playlist viajero, y así vives una tarde de lo más maravillosa

25) Te emocionan palabras como “Malasia” y “aerolíneas lowcost”

Creo que la palabra que más emociona es “boarding pass“. Imprimir mi tarjeta de embarque, dónde guardo mi tarjeta de embarque y a quién le entrego mi tarjeta de embarque al hacer check in… ¡Magia pura! La idea es repetir la palabra la mayor cantidad de veces para provocar en el cuerpo la ilusión de viajar

26) Vas a despedir a tus amigos al aeropuerto y sientes que tú también deberías partir en ese instante

Antes de comenzar mi viaje despedí a cuatro amigos que se fueron a vivir al exterior, y en mi sinceridad siempre supe que lloraba doble: por mis amigos (a los cuales no sabía cuándo iba a volver a ver) y por mi viaje, porque estar en un aeropuerto me causaba una alegría tremenda y la sensación de quererme subir ya mismo a cualquier vuelo y aterrizar en una parte completamente diferente del mundo comenzó a ser una necesidad

27) Has pasado al menos una noche entera soñando con el viaje de tu vida

Primero: Europa. ¿Y qué ciudades? Praga, seguramente (desconozco el motivo porque jamás supe nada de Praga pero desde el principio algo en el nombre de esta ciudad cautivó llamativamente mi atención), ¿y después? ¿Por dónde sigo? (Para eso puedes usar el planiferio que has comprado en el punto 8)

28) Has pasado al menos dos noches enteras pensando cómo vas a hacer para pagar el viaje de tu vida

Agregaría tres, cuatro noches, dos meses, cinco meses, y más. Pero también es una forma de lanzarnos a la aventura, pensar: ¿y cómo lo hago? La emoción está, ¡ahora es hora de llevar el sueño a la acción!

29) Has pasado al menos tres noches enteras pensando que tienes que tomar una decisión (y la decisión te persigue a donde vayas)

Te despiertas y piensas en “la decisión”, vas a trabajar y te enfrentas a “la decisión”, preparas el almuerzo y “la decisión” sigue estando allí, es como un fantasma que te mira de frente y te dice: “¡Vamos! ¿Cuánto más falta para preparar la mochila y partir?”.

30) Caminas por tu ciudad como si estuvieras de viaje

Y después de haber viajado dos años, te digo algo: esta sensación de caminar en tu ciudad como si estuvieses en una ciudad paralela, de la cual no conoces nada, es una de las cosas más maravillosas que te puede pasar, así que si aún no has viajado pero todavía te puedes sorprender de lo hermoso que es tu barrio, vas por el camino correcto: ¡Disfrutar!

31) Te emocionas viendo cúpulas y balcones en tu ciudad

Punto relacionado claramente con el síntoma 30 de esta lista. En mi caso fue mirar Córdoba (Argentina) con la cabeza en alto. Ya que no tenía dinero para lanzarme al mundo, entonces tenía que descubrir en mí la posibilidad de sorprenderme y volver a conocer lo conocido. En esa etapa encontré que Córdoba era una ciudad de cúpulas y balcones con flores que yo no había visto antes.

32) Sales a hacer photowalking mientras.. ¡escuchas música!

Porque ya te has comprado tu cámara (o has redescubierto tu antigua cámara de fotos), porque ya has encontrado que tu ciudad está llena de rincones por lo que ahora te entregas a ella con una pasión desaforada, como si ella te estuviera despidiendo y tus fotografías no fueran más que una forma hermosa de decirle gracias.

33) Has empezado a ahorrar dinero

Compras sobres de colores (¿por qué tienen que ser sobres de colores? No lo sé, pero funciona) y lo que antes estaba destinado a otras cosas, ahora se guarda sin dudar bajo el rótulo “viaje”. No vale abrir el sobre hasta que parezca lleno (puedes pensar que no has ahorrado nada y que nunca lo lograrás). Y un día, ansiosamente, abres tu sobre ¿verde? ¿violeta? y allá está, el pasaje directo a tu sueño.

34) Comienzas a regalar cosas de tu casa que ya no usas

Zapatos, chaquetas, libros, cosas de cocina, cuadros… ¿Para qué necesitas todo eso si sabes que tu viaje está cerca? Si has pasado al menos dos tardes seleccionando “esto sirve, esto no” es una señal de que necesitas viajar lo antes posible.

35) Sueñas con aprender a hacer documentales

Pero como no tienes el dinero para comprarte una cámara ni los conocimientos porque has elegido estudiar Letras Modernas (¿qué es eso, Maga?), fantaseas acerca de las imágenes que tomarías, los diálogos… y creo que todo se trata de lo mismo: el resdescubrimiento de lo bello, que viene como una oleada de energía positiva antes de partir.

36) Haces escapadas todo lo que puedes

¿Tengo dos horas libres entre las clases de la facu y el trabajo? Me voy al río. ¿Fin de semana largo? Vamos de campamento. ¿Amigos que viven fuera de la ciudad? ¡Una buena excusa para ir a visitarlos!

37) Y en cada pequeño viaje te quedas mirando un río tele transportado a otro lugar en el mundo

Esto me pasó mucho, muchísimo. En un punto estaba tan consciente de que mi viaje estaba cerca, que adentro mío sentía dos corrientes subterráneas: el descubrimiento de lo bello (¡Suena bien! ¿no?) y un extraño superpoder que empecé a notar antes de viajar. Sí, lo descubriste, ¡la teletransportación!.

38) Escuchas música árabe y estás inmediatamente en el desierto

Compartiendo una taza de chai con gente nómada que vive en un lugar absolutamente diferente, mirando las estrellas, y si es posible con el amor de tu vida (o como mínimo, enamorado de vos mismo por estar viviendo esta increíble situación). Repito: facilidad innata de teletransportación.

39) Viajar en bus te enternece

¿No te ha pasado que ahora viajar en bus es una experiencia diferente, como si en este momento pudieras descubrir en las calles la nostalgia de otras épocas? ¡Qué mejor! Al menos ahora cuando te subes al bus por la mañana rumbo a la facultad te has dado cuenta de que puedes disfrutar de este pequeño (e intenso) viaje

40) Te compraste una agenda negra de hojas lisas para tomar notas

En la que recolectarás información, escribirás poesía y también le pedirás al mundo que te muestre la forma correcta de cumplir eso que tanto anhelas: viajar. Nota: estos pedidos “al mundo” se cumplen. Firma: una viajera empedernida.

 

Esmar Abdul Hamid

Ver también 10 consejos y ejemplos para dar la vuelta al mundo sin tener una abultada cuenta de banco.

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9 Comentarios

  1. Aclaración : Todo esto y unos 8 síntomas adicionales me suceden………….. Sospecho que NECESITO SALIR DE VIAJE,………. Saludos.

  2. Necesito salir de viaje yaaaaa!
    Amo con todo mi corazon viajar y quiero conocer muchos lugares, el problema es que no se por donde empezar! 🙁

  3. Soy de Chile, quiero viajar, pero el miedo de dejar a mi familia en el abandono me detiene…me identifican la mayoría de estos motivos, pero como ya dije solo me arraiga la realidad de mi hogar. Aún así, espero algún día inspirar a chicos que, como yo, quieren descubrirse a sí mismos al descubrir el mundo. Saludos desde un frío Santiago

  4. ¡Totalmente! Es más, acabo de volver a ponerme Calle 13 😉 Yo añadiría: no paras de mirar los diferentes posts de esta web con diferentes lugares que visitar, entras en páginas de vuelos por si acaso hay uno barato… o, ves Into the Wild una y otra vez.

    ¡Muy buen post! =)
    travelenjoyandshare.wordpress.com/

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