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Siempre insistimos en eso de explorar poblados y caseríos europeos tal vez no tan conocidos, y tal vez por ello, rincones congelados en el tiempo, casi intactos y descontaminados de modernidad a simple vista. St-Ursanne es un ejemplo de la esencia medieval en Suiza, y lo podríamos agrupar con otra joya medieval como Stein am Rhein, la pintoresca Fribourg, ese caserío con vistas panorámicas que es Wengen, o ese curioso pueblo donde apenas viven 12 personas (Corippo). Tal vez haya que desviarse un tanto de las principales rutas turísticas para conocer algunos de ellos. Pero las imágenes confirman que vale la pena.

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Copyright: SilvanBachmann via Shutterstock

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Copyright: Rolf E. Staerk via Shutterstock

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Copyright: Valery Shanin via Shutterstock

Vasile Cotovanu

St-Ursanne es un poblado pequeño, a orillas del río Doubs, con calles estrechas, puentes y rincones pintorescos y silenciosos en el entorno de montañas cubiertas de bosques. El caserío posee un casco histórico con casas burguesas que pueden contar varios siglos, un monasterio, y una catedral con claustro que sorprende por su dimensión y su historia. Incluso, cerca de la ciudad se erigen las ruinas de un castillo en la altura. Y todo, se complementa con un entorno natural de gran belleza y muy bien conservado.

Vasile Cotovanu

Vasile Cotovanu

Patrick Schudin

Vasile Cotovanu

Patrick Schudin

Saint-Ursanne está situado en el cantón del Jura, distrito de Porrentruy, casi en la frontera norte de Suiza, y desde 2009 es parte de la comuna de Clos du Doubs. Cada verano, además, recibe cantidad de visitantes gracias a su festival medieval. Sólo queda apuntarlo a la lista de buenas sorpresas Suizas.

 

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