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¿Estás con ganas de escaparte a un paraíso de playas blancas, aguas azules y sol? Entonces, este post es para vos: conocé un lugar que se ajusta a esta descripción a la perfección, en versión “República Dominicana”: Samaná.

Pierre Magnin

Samaná es, técnicamente, una provincia del noreste del país, y sus límites geográficos ocupan la totalidad de la Península del mismo nombre. Para más datos concretos vale saber que su capital es Santa Bárbara, a la que escucharás que todos se refieren como Samaná, a secas. Lo lindo de estos sitios es que todos estos pelos y señales que puedan darse dejan de ser importantes ni bien se pone un pie en sus tierras y se atisba toda la belleza que aquí nos espera.

Samaná comenzó a existir como tal un 4 de junio de 1867, aunque por entonces era conocida como Distrito Marítimo. Antes de que la burocracia marcara este territorio y lo hiciera conocido, hubo siglos en que la naturaleza reinaba más que el hombre en estas latitudes. Las personas que se animaban a vivir aquí eran esclavos escapados y algún que otro europeo que buscaba, sin mucho éxito, hacer propio de su nación a este paraíso y colonizarlo. Así, destinos de muchos hombres y diferentes raíces fueron forjando la historia, en medio de trabajos de reparación y limpieza de los cascos de embarcaciones inglesas y francesas.

Thomas Duff

Si vienes a conocer este paraíso encontrarás a la Sierra de Samaná en todo su esplendor, ondulando las calles y dando apenas un descanso con llanuras al oeste. Un hermoso estero aguarda también para explorar un costado natural.  El clima siempre acompaña a los viajeros aquí y les permite el descanso y el disfrute de las playas con una media de 25 grados, garantizados por su clima es tropical húmedo de bosque.

Gail Frederick

Para pintar un poco mejor el semblante de este pueblo, valga saber que esta provincia de más de 90.000 habitantes vive de la agricultura y del turismo. Su producción principal es el coco y la pesca, que ha conocido épocas de auge, ahora ha ido menguando por cuestiones naturales. También se produce mármol. El movimiento generado por los viajeros aún no ha alcanzado su techo y las muchas playas que posee -y la calidad de las mismas- hacen pensar en que no tardará mucho en sobrepoblarse de turistas ávidos de relax en el mar. Es importante saber durante el invierno y principio de primavera, en Samaná se pueden observar ballenas jorobadas en su periplo de migración.

Barbara Walsh

Vida silvestre, arena, mar y todo el encanto de República Dominicana hacen de Samaná un paraíso imperdible. Además, al no ser todavía tan conocido, se convierte en una oportunidad imperdible para tener también una buena dosis de tranquilidad. ¿No les parece?

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Meri Castro

Blogger todo terreno. Orgullosa madre del blog Alternativa Verde. Apasionada escribiente. / En Twitter @MeriCasro

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