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Nueva Zelanda es tierra que inspira viajes muy fácilmente. Dueña de una naturaleza de contrastes y maravillas por doquier, ahora es momento de conocer al volcán aislado más activo.

James Shook

La Isla Blanca o Whakaari, tal como se llama, se encuentra a 48 km de la costa este de la Isla Norte dentro de lo que es la Bahía de Plenty. Este cono volcánico es, de toda Nueva Zelanda, el que se mantiene continuamente en actividad y eso lo diferencia del resto de su tipo. Originado por continuas erupciones, la tarea colosal de la madre tierra se ha tomado su tiempo en terminar su obra: 15.000 años.

El encanto de la isla donde se encuentra el volcán es propio de los paisajes que parecen de otro planeta al que estamos acostumbrados. Básicamente, es un territorio rústicamente circular de 2 km de diámetro, que se eleva hacia el sol con 321 metros de altura sobre el nivel del mar. Por debajo de las aguas marinas, la montaña submarina a la que pertenece se continúa y alejándose de Whakaari, llega a su punto más elevado con 1.600 metros. Por esta condición se constituye como la estructura volcánica más extensa de Nueva Zelanda.

En su pasado, hubo quienes quisieron domar estas latitudes y aprovechar sus riquezas. El intento más llamativo fue en 1914 cuando se intentó establecer la industria minera para extraer el sulfuro. La isla expulsó a los humanos de la manera más dramática: un lahar mató a 10 trabajadores.

Matt Biddulph

El nombre que los originarios maoríes le dieron a la isla ha sido ‘Te Puia o Whakaari’, que significa “Volcán Dramático”, sabiendo captar la esencia de este paisaje. Más acá en la línea histórica (1769), el Capitán Cook la rebautizó como la conocemos ahora, Isla Blanca, por la particularidad de que siempre aparecía en medio de una nube de vapor blanca. El marino, menos avezado que los lugareños, no pisó la isla y nunca entendió que esto se debía a que se trataba de un volcán.

Matt Biddulph

Para pernoctar puedes quedarte en los pueblos más cercanos, que son Whakatane y Tauranga. Para explorar el lugar debes contratar guías y salir en tours que te dejarán exhausto pero satisfecho. En las aguas que rodean Isla Blanca se puede pescar. La otra gran actividad aquí es la científica, pues es siempre el afán del hombre lograr desentrañar los misterios que este sitio maravilloso e indómito.

En los períodos de menos actividad, las aves se aventuran a vivir en la Isla Blanca, y son tantas en número que es un punto muy renombrado por su importancia para la población avícola. El avistamiento de estas criaturas puede ser una experiencia realmente entretenida e instructiva.

Matt Biddulph

Por todo su valor natural, la Isla Blanca ha sido declarada como Reserva Privada en 1953. Si bien esto es de vital importancia desde el punto de vista preservacionista, también implica algunos restricciones para los visitantes que debes saber. Por ejemplo, no se puede remover ni molestar a la vida salvaje que allí habita y lo único que se puede dejar son las huellas. Tal vez sean pautas que suenen obvias pero que nunca está de más remarcar.

 

Matt Biddulph

Con permiso y las precauciones dependiendo del clima, se puede llegar en un lujosa embarcación que sale de Whakatane. Tiene servicios diarios que llevan hasta la isla para excursiones de hasta seis horas. Si quieres más excentricidad (y tienes el dinero) puedes llegar en helicóptero o aeroplano. Estos parten desde Rotorua, Tauranga y Whakatane.

Überraschungsbilder

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Meri Castro

Blogger todo terreno. Orgullosa madre del blog Alternativa Verde. Apasionada escribiente. / En Twitter @MeriCasro

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