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Portugal tiene un carácter propio bien distinto a lo que estamos acostumbrados en Europa. Un estilo entre sencillo y ornamentado que cautiva, la magia de hablar un idioma con una cadencia alegre, vaya uno a saber exactamente cuál de todas sus características lo vuelve tan magnético. Lo cierto es que te traemos un sitio especial para que sigas enamorándote: un palacio romántico en un cerro.

Palacio da Pena

Angel Torres

Así que vayamos a conocer (virtualmente) el Palacio Nacional de la Peña al que escucharás referirse, en su idioma nativo, como Palácio Nacional da Pena. Ligado desde su origen a la vida real pues fue creado para que la familia monárquica allí resida, desde el siglo XIX, este exponente del estilo romántico corona la colina y hace alzar la vista a locales y viajeros.

Para conocerlo debes llegar hasta la ciudad Sintra y adentrarte hasta toparte con la freguesia de Sao Pablo de Penaferrim. Su valor histórico y arquitectónico ha hecho que la Unesco lo reconozca públicamente como Patrimonio de toda la Humanidad.

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kyle taylor

Anteriormente a la existencia de este bello palacete romántico, allí existió un monasterio del cual sólo habían quedado sus vestigios tras un terremoto, en 1755. No hace falta mucha imaginación para entender por qué el rey Fernando II, al pisar esta zona, eligió mandar hacer allí su morada.

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Derecho de autor: Taiga via Shutterstock

No fue fácil terminar de levantar este edificio pero el esfuerzo valió la pena. Aún hoy la belleza de los detalles en estilos que van del neogótico al neoislámico y al neorenacimiento son algo único que sólo se puede apreciar en este rincón de Portugal. Al de por sí exuberante entorno hay que agregarle una visita por el imponente jardín inglés que se mantiene intacto en las vertientes de la montaña.

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Derecho de autor: Boris Stroujko via Shutterstock

Dentro del Palacio Nacional da Pena hay mucho por ver además de la refinada arquitectura, es que allói se guardan numerosas colecciones reales que fueron siendo llevadas para hacer más cálidas las estadías veraniegas de los monarcas.  Ornamentos de los cuales los estucados son su máximo exponente y paredes pintadas al óleo son algunos de los detalles majestuosos que te dejarán sin aliento durante este paseo.

Leandro Neuman Ciuffo

wiltron

Si viendo tanta variedad de estilos y formas te preguntas el motivo que llevó a combinarlas en el palacio, la respuesta es sencilla: en los albores del siglo XIX el pensamiento romántico impregnaba todo y una de sus características más notorias era un apego por lo exótico que no escapó a ninguna expresión artística. Ni siquiera a esta vivienda real.

Al pasear por el Palacio de la Peña irás pasando por diversas áreas principales. Por empezar, las murallas externas con típico puente levadizo (como en los cuentos) y el sector que funcionó como convento que da gusto recorrer ya que ha sido restaurado íntegramente. Para conocerlo tendrás que subir hasta el punto más encumbrado de la colina. Seguramente te gustará mucho la Torre del Reloj que está muy cercana.

Luego te encuentras en el patio de los arcos frente, que queda enfrentado a la capilla. Ésta última posee unos bellos arcos moriscos que no debes pasar por alto. Pero el recorrido recién empieza y tienes que llegar aún a la zona palaciega en sí, de estilo catedralicio, dentro del cual los muebles y los detalles decorativos son toda una delicia. Amplios espacios suntuosamente arreglados hacen que visitar el Palacio sea todo un viaje sensorial.

kyle taylor

Siguientes cuatro imágentes via Pixabay:

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Ahora ya puedes agregar a otros sitios recomendados de Portugal, como el Pueblo con forma de estrellas y la belleza natural de las costas accidentadas del que te hemos hablado, este palacio romántico. No te arrepentirás.

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Meri Castro

Blogger todo terreno. Orgullosa madre del blog Alternativa Verde. Apasionada escribiente. / En Twitter @MeriCasro

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