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Grecia es de esos países que estamos acostumbrados a escuchar nombrar desde pequeños, pues a veces pareciera que en vez de conducir todos los caminos a Roma, lo hacen todos hasta la tierra de los grandes pensadores Aristóteles y Platón. Pero su repetición puede hacernos pensar que sólo en Atenas se termina su interés, lo cual es un grave error. Por eso hoy los invitamos a conocer un pueblo congelado en el tiempo llamado Parga.

john houv

Parga es, en su conjunto mayor, un municipio de la prefectura de Preveza que ocupa el sudoeste del continente. En menor escala, también la ciudad capital de la zona se llama igual y queda muy cerca del río Aqueronte y enfrentada a las islas de Paxos y Antipaxos.

Philippe Theuwen

Lo que encontrarás al viajar hasta allí es una bella villa que conserva todos sus rasgos tradicionales y que desde sus inicios quedó constituida como si fuera un anfiteatro natural. Todos los elementos naturales y artificiales han ido formando capa a capa un lugar de singular y mansa belleza, que no tardó en convertirse en uno de los destinos de verano más elegidos por los griegos.

George Terezakis

Te sentirás muy bienvenido a Parga porque sus habitantes saben cómo tratar bien a quienes llegan a disfrutar de su naturaleza pero también de todas las historias que su pasado encierra. Un breve viaje de 68 Km. desde Preveza es todo lo que se necesita para poder pasear por las angostas callecitas. Deambular por ellas es siempre gustoso pero si terminas por fatigarte, lo mejor es que llegas rápidamente a las playas de la bahía donde poder descansar y dejarte invadir por un entorno sublime.

Ningún turista deja de conocer a la Isla de la Virgen María, ni pasa por alto la presencia de varios castillos que cuentan de otros tiempos de Parga. La oferta de restaurantes y clubes se ofrece en la justa medida por lo que, cuando cae el sol, otra forma de sentir este pueblo congelado en el tiempo se abre a los viajeros.

Antonio Piscasa

Encontrarás que no es mala idea combinar tu visita por este pueblo con un viaje por otras islas y playas, como las de Kryoneri o Sarakiniko. Pero si quieres optar por sólo degustar los convites de este rincón de Grecia sin moverte, creeme que no te arrepentirás. Eso sí, no dejes de preguntar por el pasado de Parga, y de lo mucho que de él se pudo saber gracias a las excavaciones arqueológicas que descubrieron que los hombres supieron vivir aquí desde tiempos inmemorables.

De hecho, se encontraron vestigios tales como un hacha neolítica y una tumba micénica de grandes proporciones –ubicada en la finca de Suda- que constatan esta afirmación así como también se dio con otros más recientes, como restos de una muralla del castillo veneciano y algunas tumbas cerca de Anthousa. En conclusión, la permanencia de civilizaciones antiguas en estas latitudes  ha dejado sus registros y quien visite Parga, se hará una panzada dejándose contar sobre ellas.

Tan profundas son las raíces de la historia que hasta se sabe que el famoso Barbarroja merodeó la zona, pero no precisamente sembrando recuerdos gratos. El tiempo presente se nutre de los siglos vividos pero eso no le quita brillo al ahora por eso no dejen de llegar a lo alto del castillo para deleitarse con las vistas al mar, y la bahía y el mar Jonico ofreciendo toda su belleza.

Hilvanar en un recorrido sus numerosas iglesias, principalmente la de los Apóstoles, Santa Elena y el monasterio de Panagia Vlahernas, salir en lancha por las playas de Lichno es otra gran alternativa, si el presupuesto lo permite. Todo en Parga es digno de verse y todo conformará un recuerdo inolvidable de un pueblo congelado en Grecia.

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Jaroslav Kuba

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Meri Castro

Blogger todo terreno. Orgullosa madre del blog Alternativa Verde. Apasionada escribiente. / En Twitter @MeriCasro

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