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Al noreste de Arizona y cerca de un pequeño pueblo llamado Chinle, se encuentra una de las joyas norteamericanas, el Monumento Nacional Cañón de Chelly, que combinan naturaleza con testimonios de un pasado que Hollywood no cuenta.

Ronnie MacDonald

Allí  hay un pueblo en ruinas adosado a un acantilado que queda dentro de los límites de la nación Navajo. Este territorio refleja uno de los parajes más largamente inhabitados de Norteamérica que guardan una prueba de que no siempre ha sido así: las ruinas White House.

Kevin Dooley

Nada como una caminata por las ruinas de pueblos nativos norteamericanos para entender una historia muy distinta a la que nos suelen contar del país de las oportunidades, un pasado tan importante y tan pocas veces mostrado que urdieron personas de piel color tierra y cabellos oscuros que moraron antes de que la historia tejiera otros destinos. Llegar al Cañón de Chelly –que es Monumento Nacional- permite ver ese otro costado.

Caminando por este lugar encontrarán ruinas que te impresionarán y vistas de paisajes que no pueden menos que inspirarte. La única ruina que se puede visitar sin ser acompañado por un guía es “Casa Blanca” (White House). Además de un excelente ejercicio en medio de un paisaje terracota con formas formidables, podrás sentir la importancia de pisar el mismo suelo que el pueblo de los nativos Anazasi.

El color de las paredes le dio nombre a las ruinas que fueron el hogar de los Anazasi alrededor del año 1000. Como suele ocurrir con estas ciudades halladas en medio de tan inmensos parajes, se hizo imposible determinar por qué sus habitantes abandonaron su hogar. Las ruinas están en tan buen estado que no es difícil notar los rastros y testimonios de los Anazasi. Dos datos que los viajeros deben tener en cuenta es que sí hay baños públicos pero no hay agua potable.

Nola Tularosa

Ronnie MacDonald

Como en Estados Unidos hacer road trips es una de las mejores formas de hacer turismo, seguramente llegarás al Cañón de Chelly en coche. Entonces, debes tomar la I-40 desde Flagstaff en sentido Holbrook. Se tiene que continuar por la misma hasta la frontera con Nuevo México y doblar hacia la izquierda (al norte) para entrar en la HWY-191 hasta toparse con Chinle. Lo siguiente es andar por la Ruta Nacional Navajo 7 hacia el este, y directamente aparecerán los carteles anunciando el Cañón.

Llevando contigo estas indicaciones llegarás perfectamente hasta las Ruinas White House. Ahora sí, es momento que te prepares para adentrarte en paisajes tan bellos poco comunes como en el hogar de un pueblo que merece respeto y admiración.

Prosigue entonces desde el estacionamiento, guiándote por las señales al sendero de las Ruinas White House. Este sendero te irá llevando por lo alto de la pared del cañón hasta desembocar en el primero de los dos túneles.

Desde allí, debes ir siguiendo el trayecto –que se conecta con el segundo túnel- que lleva al fondo del cañón. Un puente peatonal que te permite llegar al otro lado del cañón, desde donde verás las ruinas en todo su esplendor, aunque silenciosas, contando de cómo la vida supo transcurrir en este punto de las Américas.

mark byzewski

Ronnie MacDonald

Una vez que te encuentres frente a este pueblo en ruinas adosado a un acantilado, no importará mucho todo lo antes dicho ni el esfuerzo en llegar. Sencillamente, pensar en cómo esta belleza fue posible ocupará toda tu mente. Contemplar estas edificaciones que persisten para hacernos ver que hubo otro tiempo en que el continente dependía de habitantes muy distintos a los actuales, con otras creencias y otro visión de mundo, será como abrirse a un mundo nuevo.

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Meri Castro

Blogger todo terreno. Orgullosa madre del blog Alternativa Verde. Apasionada escribiente. / En Twitter @MeriCasro

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