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Visitamos muchos lugares muy bellos en este blog pero déjenme decirles que este palacio sobre un pináculo rocoso me ha quitado el aliento. Sin más preámbulos, vayamos hacia Dar al Hajar, en Yemen.

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Esta maravilla arquitectónica yemení tiene todo para ser el símbolo del país (y eso es exactamente lo que sucedió). Está ubicado en los suburbios occidentales de la capital Sana’a. Se construyó sobre un pináculo rocoso en el famoso Valle Wadi Dhahr. La historia cuenta que quien mandó a construir este palacio de cinco pisos fue un gobernante llamado Imam Mansour Ali Bin Mehdi Abbas cuando corría el año 1786 AC.

Basta mirarlo para darse cuenta que decir que el edificio fue torneado y tallado superlativamente es una verdad fáctica. ¿De qué otra manera podría haber quedado tan bien acomodada sobre la roca que le sirve de base desde hace siglos? Para 1930 el palacio fue agrandado por deseos del monarca de turno quien le añadió el piso superior y otros anexos y convirtió a Dar al Hajar en su residencia de verano.

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Dar Al-Hajar actualmente está bajo el cuidado del gobierno y está abierto para que todo el público puede recorrerlo -pagando una accesible tarifa– y conocer su historia. A apenas 15km de Sanaa, lo que lo vuelve único es ser uno de los exponentes más despampanantes y bien conservados del estilo yemení. Parece crecer desde la roca misma, y tiene la pintura característica en sus ventanas y contornos.

El lugar donde está emplazado el palacio hace que puede ser visto y admirado- desde todos sus ángulos. Al ingresar, podrás caminar por varias habitaciones: la cocina, los cuartos para mujers, las salas de reuniones y las añadidas en la década del 30.

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Si llegas a Dar al Hajar desde Suq al Wadi, un oasis verde y tranquilo muy cercano a San`a, al irte acercando a esta joya no podrás refrenar el impulso de tus ojos de quedarse con la vista fija en el edificio color terracota. Cuanto más te acercas, más alto parece elevarse hasta que, al quedar a sus pies, no queda más que hacer un esfuerzo metiendo la cabeza entre los hombros para poder seguir contemplando tanta grandeza.

Franco Pecchio

Otro de los lugares obligatorios para disfrutar del paseo por el palacio sobre un pináculo rocoso es pararse en los diversos puntos donde las vistas al exterior parecen ser una pintura magnífica. Caminar por la base de Dar al Hajar también es todo un espectáculo: sólo imagínate levantando la vista lo más que puedas para apreciar toda su grandeza.

La ciudad de Sana’a, la capital de Yemen, es el punto perfecto para luego -con un coche rentado- llegar hasta Dar al-Hajar o, como también se lo conoce, el “palacio en la roca”. A su vez, no hay que desaprovechar la oportunidad de visitar, más hacia el noroeste, a un trio de villas muy pintorescas como lo son Thilla, Shibam y Kawkaban.

Thilla guarda una fortaleza llamada Husn Thula desde la cual se pueden tener vistas espectaculares; por su parte Shibam está en la base de un acantilado con el pueblo de Kawkaban vigilándola desde la cima. Las tres son imperdibles y completan una excursión única por el corazón de este país asiático con un pasado tan rico y un patrimonio cautivante.

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Meri Castro

Blogger todo terreno. Orgullosa madre del blog Alternativa Verde. Apasionada escribiente. / En Twitter @MeriCasro

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