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Hoy publicamos un nuevo relato viajero. Nuevamente, Aldana, después de dar la vuelta al mundo junto a Dino con su Magia en el Camino, nos cuenta algunas de las anécdotas y situaciones que podemos esperar en un viaje mochilero o en plan “aventura” por India. Una visita inesperada en un lugar de alojamiento (de hecho también nos puede suceder en cualquier país, aunque no sea la regla), un billete de tren sin confirmar, participar en una boda inesperada, en una fiesta tradicional, o tener un “altercado” con el conductor de un tuc tuc.

 

 FlorianPusch

1. Una noche con visitas

Los animales que para nosotros pueden ser feos, desagradables y los queremos lo más lejos posible de nuestro cuerpo, pueden ser animales sagrados en otros países.

Es el caso de las ratas en India. Si bien vale aclarar que no son sagradas en todo el país y que en gran parte del mismo su plaga responde solo a la acumulación de basura, es uno de los animales que más se ven en India, además de las vacas.

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Durante nuestra estadía en Delhi, en la casa de Sameer, un chico indio que nos alojó a través de la red de couchsurfing, tuvimos un encuentro cercano con estos animalitos. Una de las noches que estuvimos en su casa, Dino se despertó a media noche y vio que sobre mi bolsa de dormir, a la altura de la cintura, había una rata durmiendo muy plácidamente. Pensó en espantarla, pero después vio que las dos estábamos en el quinto sueño por lo que decidió dejar que los acontecimientos siguieran su curso, se tapó bien y se durmió.

A la mañana siguiente vimos a nuestra compañera de sueño meterse entre nuestras mochilas. Si vas a la India es muy posible que veas muchas ratas, pero claro que no siempre vas a dormir con ellas.

 

2. Un billete de tren que a veces no garantiza un lugar

Uno de los medios de transporte que más se usan en India para viajar es el tren. Para sacar los pasajes de tren se puede optar por ir a la estación, por sacarlos en una agencia de turismo u hotel a cambio de una comisión o que te ayude un indio que conoce del tema.

La primera vez que nos tomamos un tren en India optamos por la tercera opción: nos ayudó nuestro Couch. Parecía que todo estaba bien. El tren salía desde Delhi y llegaba a Jaisalmer después de pasar la noche. Ya habíamos viajado en este tipo de trenes con literas en Rusia y en Mongolia, así que supusimos que nada iba a ser diferente. Técnicamente, nada fue diferente. El único problema fue que como hay tanta cantidad de gente que usa este medio de transporte, muchas veces cuando se sacan los pasajes te ponen en una lista de espera y vos tenés que ir chequeando si se habilita tu lugar o no.

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trenes en India

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Este pequeño dato no lo sabíamos y nuestro Couch no nos lo dijo. Llegamos a la estación, esperamos el tren, nos subimos al vagón correspondiente y buscamos nuestras literas. Pero sólo había una desocupada. Esperamos al guarda, le explicamos la situación y con señas nos dio a entender que sólo teníamos una. ¡Pero habíamos pagado por las dos!

Aunque nos quejamos no pudimos resolver nada. Así funciona en India y el error fue que nos confiamos en quien nos sacó el pasaje. Terminamos “durmiendo” los dos en una litera, muy apretados e incómodos.

 

3. Participar de una boda sin invitación

Las cosas que ocurren sin planearlas suelen ser las que más se disfrutan. Y en India pueden pasarte muchas cosas sin planearlas. Así nos pasó con una boda india. Estábamos en la localidad de Pushkar y volvíamos caminando a paso lento por las callejuelas de la ciudad, tratando de esquivar las vacas y las pilas de basura que se acumulan día a día.

Antes de llegar al hostal donde estábamos durmiendo vemos una multitud de personas, escuchamos los sonidos de los tambores y la música india que te contagia con su ritmo. Nos acercamos y, casi sin darnos cuenta, estábamos adentro de una boda india, sentados en el piso comiendo thali y observando todo el colorido desplegado a nuestro alrededor.

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Era el segundo día de la boda, donde los novios intercambian los collares de flores y en el que no pueden demostrar muchos sentimientos en sus gestos. Aunque por lo que percibíamos el sentimiento que mostraban era de susto: acababan de conocerse tres días antes. Es que gran parte de las bodas en India, sobe todo en zonas como el Rajastán, siguen siendo arregladas por las familias y los jóvenes no tienen muchas opciones para negarse a seguir con la tradición.

Nosotros compartimos la cena, el momento de las fotos (Dino posó en una de ellas) y el baile de los hombres solos, mientras las mujeres permanecían sentadas. Fue una linda experiencia, una más de las que India te ofrece a cada paso.

 

4. Una infaltable pelea con un conductor de tuc tuc

Creo que no hay nadie que haya viajado de mochilero a India que no haya tenido algún altercado con un conductor de tuc tuc. Nosotros tuvimos varios y siempre por lo mismo. Si bien el motivo más común es no ponerte de acuerdo con el precio que te quieren cobrar, es algo que se puede solucionar con el arte del regateo.

Pero lo peor es cuando se quieren aprovechar de la ignorancia del viajero y te dicen que el hotel a dónde le pedís que te lleve está cerrado, completo o se incendió, con el único fin de llevarte a otro hotel mucho más caro y con el que arreglan una comisión. Hemos escuchado historias de viajeros a los que los tuvieron dos horas de reloj dando vueltas por la ciudad buscando un hotel o que les daban el celular para que el “supuesto dueño” del hotel les diga que, efectivamente, estaban completos.

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Como consejo: no digan nunca el nombre del hotel delante del conductor. Pidan que los alcance hasta un lugar cercano al hotel. Por ejemplo, si ya saben dónde se van a alojar es posible que ya hayan identificado ese lugar en un mapa.

Busquen algún sitio cerca del hotel y pídanle al conductor que los deje ahí. Tengan en cuenta que si es muy insistente puede que los siga mientras ustedes caminan hacia el hotel. En ese caso tendrán que esquivarlo porque si él llega antes que ustedes, va a intercambiar unas palabras con el dueño del hotel y a ustedes la habitación les va a salir más cara aunque hayan arreglado el precio previamente.

 

 

5. Participar en una fiesta tradicional y divertida

Muchas veces se define a la India como el país de los mil colores. Y en parte es verdad, India es, entre muchas otras cosas, color. Y además de los saris, la ropa tradicional que visten las mujeres, el color al país se lo dan las cientos de fiestas regionales y nacionales que se celebran todas las semanas.

Vayas el mes que vayas, alguna fiesta nacional o regional vas a encontrar. Nosotros tuvimos la posibilidad de participar del Holi, una de las más conocidas en el extranjero, y de la fiesta de los elefantes. Estábamos muy entusiasmados con disfrutar de Holi, pero quisimos hacerlo en un lugar más tranquilo, de la manera tradicional, alejados del “nuevo Holi” donde predomina la música india devenida en electrónica, el alcohol y el baile hasta altas horas de la noche. Así que disfrutamos de Holi en Ámber, una tranquila localidad a pocos kilómetros de Jaipur.

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Allí, desde temprano, las personas recorren las casas de los familiares y amigos para saludarse por Holi y lo hacen con abrazos acompañados de polvos de colores que quedan impregnados en la cara, cabello y ropa de quien recibe el saludo. Después del recorrido, algunas personas, sobre todo los más jóvenes, se juntan en el centro y continúan con el rito de los saludos y los colores. Ponen algo de música, disfrutan de bailes tradicionales en familia y regresan a sus casas para la comida.

Las fiestas ”descontroladas” las encontramos en cualquier lugar del mundo, el verdadero Holi está solo en India. Vale la pena aprovecharlo.

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5 Comentarios

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  2. Son las experiencias que le dan un toque especial a viajar por India. Los edificios, los templos, la gente… son conocidos, pero estas cosas son las que a veces sorprenden pero siempre se acaban por disfrutar.
    Incluso en el caso de las ratas!! jajaja nosotros nos lavamos los dientes en la estación de Jodhpur mientras alguna corría entre nuestros zapatos y luego debajo de las mochilas en la taquilla 🙂

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