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La Reserva de la Biosfera de Mbaracayú está a sólo 375 km de distancia de la capital paraguaya Asunción. Es de esos lugares que aún conservan una biodiversidad que no se repite en otro punto del planeta y que están buscando en el ecoturismo una manera autosustentable de sobrevivir.

Mancomunidad Mbaracayú

Encontramos este pulmón verde en la región Oriental del Paraguay, en el departamento de Canindeyú. Sus dimensiones acusan 64.406 hectáreas que guardan los últimos exponentes existentes de bosque atlántico. Amenazada por la deforestación sin límites, la zona tuvo que ser protegida por un convenio internacional y por la legislación del país. Así nació la Reserva Mbaracayú, de índole privada, para cuidar la vida animal, vegetal y humana que moran desde hace siglos en su interior.

En la última edición de FITUR Mbaracayú tuvo su espacio, mostrando las propuestas turísticas que desde 2010 están a cargo de la población local. La oferta incluye fitoterapia con mujeres rurales, ruta de la yerba mate, senderos guiados en el bosque, saltos de agua y cultura indígena aché.

Todas las actividades se dan dentro de un proyecto que busca el desarrollo sostenible y una mejor calidad de vida para los habitantes. El ecoturismo permite transitar los senderos principales, conocer los accidentes naturales y avistar una gran familia de aves.

Mancomunidad Mbaracayú

Para llegar hasta Mbaracayú el 70% de las rutas están asfaltadas y el resto son caminos de tierra. Desde Asunción son 8 horas de viajes así que mejor prepárate para una gran aventura. Para pasar la noche en la Reserva Natural, puedes elegir el área de camping que tiene servicio eléctrico y agua potable.

Mancomunidad Mbaracayú

 

Mancomunidad Mbaracayú

Las tres excursiones que no puedes dejar de hacer:

1. “Lagunita”, en el corazón del bosque, adonde se accede mediante un mirador de 12 m de altura. Allí se da información sobre la reserva.

2. La Cordillera del Mbaracayú, al noroeste, es el límite natural entre Paraguay y Brasil, y merece recorrer los cinco km de senderos desde el puesto de control del lado brasilero para poder conocer el hermoso “Salto Carapá”.

3. Avistaje de la fauna local compuesta por jaguaretes, tapires, osos hormigueros y osos meleros y el mítico guyra campana. Algunas especies sólo pueden verse dentro de la Reserva puesto que están en peligro de extinción fuera de ella. También hay que apreciar los cedros, helechos, calagualas, plantas kirandy, que resisten a pesar de la pérdida de los árboles bajo los cuales crecen.

Por toda esta riqueza, la WWF (World Wildlife Fundation) ha destacado a la Reserva de la Biósfera Mbaracayú entre los 200 lugares biológicamente más importantes de la tierra.

 

 

Si bien el ecoturismo es algo todavía muy nuevo en esta zona, es sin dudas de un potencial magnífico. Cuando los lugareños empiezan a gestionar sus propios recursos y trabajarlos de una manera responsable, como en este caso se busca con el turismo en Mbaracayú, todo está por ganarse.

Puesto que así los ingresos que vengan de los viajeros que vayan a disfrutar de la naturaleza podrán ayudar a detener la deforestación y la depredación que hasta ahora se vienen dando. Además, poder tratar directamente con la gente del lugar y conocer su historia y costumbres, es uno de los mayores atractivos que pueda tener un destino turístico. Desde aquí, recomendamos conocer los tesoros de América con conciencia ecológica.

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Meri Castro

Blogger todo terreno. Orgullosa madre del blog Alternativa Verde. Apasionada escribiente. / En Twitter @MeriCasro

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