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Éste es un post invitado

Cuando viajo, muchos de los lugares que visito quedan guardados en mi memoria por algo en particular. A veces es por un sabor, como el thali en Udaipur, India; otras por un olor, como el barrio de tintoreros en Fez, Marruecos; otras por un paisaje, como el lago Baikal en Rusia; otras por haber pasado allí un buen momento, como los pueblitos del norte de Laos y otras, simplemente, por un color. Eso es lo que me pasó con Chefchaouen, en el norte de Marruecos: la recuerdo por un color, el azul (o azul-celeste, según cómo la mires). Si bien hay otras ciudades en el mundo que tienen el mote de “ciudad azul”, coincido con un viajero amigo en que Chauen, como se la conoce actualmente, tiene el copyright.

Ciudad Azul en Marruecos

“Parece el fondo de una piscina”, fue lo primero que me dijo Dino cuando el bus nos dejó a unos pocos pasos de la entrada a la medina, el casco antiguo de las ciudades árabes. El ambiente tranquilo, el paisaje, los aromas y el color llaman tanto la atención que lo primero que querés hacer es dejar las mochilas en la habitación y salir a caminar. Porque eso es, precisamente, lo único que se puede hacer en esta ciudad: caminar. Caminar y descubrir. Caminar y asombrarte.
Así que siguiendo nuestro instinto viajero buscamos un hotelito económico, dejamos las mochilas, nos colgamos la cámara de fotos y salimos a descubrir el fondo de la piscina…
Chauen es una de esas ciudades que uno sabe que es muy turística, que su medina está llena de hoteles, hosterías, restaurantes, bares, cafés y comercios con venta de recuerdos, pero que a pesar de eso sigue manteniendo su encanto y su magia. Y ese encanto es fruto del color y de su gente.

Ciudad azul, Marruecos

Ciudad Azul, Marruecos

La ciudad fue fundada a fines del siglo xv por Mulay Alí ibn Rachid y se pobló en su mayoría con refugiados, tanto judíos sefardíes como musulmanes, de Al Andalus (el territorio del sur de la península ibérica bajo el poder musulmán hasta 1492). Por eso, muchos encuentran una similitud con los pueblos andaluces, con callejuelas estrechas de trazado irregular y casas cubiertas con cal.

¿Pero a qué se debe este color azul-celeste? No lo pudimos corroborar, porque nos contaron varias leyendas y no sabemos con cuál quedarnos. Algunos dicen que solamente fue para ahuyentar a unos insectos y que después se siguió con la tradición. Otros cuentan que fueron los refugiados judíos que llegaron con sus tradiciones y una de ellas era, precisamente, pintar sus casas de azul.
Más allá de estas leyendas, el azul-celeste te acompaña mientras caminás, está en el suelo, las paredes, las puertas y las ventanas. En algunos callejones te sentís, literalmente, en el interior de una piscina sin agua porque es como que alguien hubiera tomado un balde enorme de pintura y lo tirara desde arriba hacia el callejón y la pintura se desparramara tiñendo todo lo que tocaba.

Ciudad azul, Marruecos

Además del color, mientras paseábamos por las calles laberínticas de la medina el olor a tajín (plato típico marroquí) y a pan recién horneado nos hizo desviar varias veces del camino. Siguiendo el aroma, llegamos a los hornos colectivos donde las personas dejan sus panes recién amasados y crudos y, después de unas horas, vuelven por ellos para llevarlos derecho a la mesa.
Así, en medio de olores sabrosos y de un color azul intenso fuimos descubriendo este rincón marroquí y su típico paisaje: ropa colgada en las ventanas; las puertas de las casas muchas veces abiertas que te invitan a pasar; los chicos corriendo con la pelota; las mujeres que van y vienen con sus panes; los hombres que descasan, juegan y toman su té de menta y los aguateros que reparten agua.

Ciudad azul, Marruecos

Ciudad Azul, Marruecos

En el camino zigzagueante, las tiendas y bazares están llenos de productos coloridos que contrastan con la monotonía azul y blanca y que parecen como una decoración en el escenario de la medina. Mientras nos deslumbramos con los objetos que nos tientan para comprarlos, el sube y baja del camino inevitablemente nos lleva a la plaza principal Uta el-Hammam, donde se encuentra la mezquita con su torre octogonal y la kashba, con sus paredes color rojizo.

Ciudad azul, Marruecos

Ciudad azul, Marruecos

Ciudad Azul, Marruecos

Ciudad Azul, Marruecos

La ciudad se desparrama sobre las laderas de los montes Tisouka y Megou de la cordillera del Rif y está cercada por el río Ras El Maa. Por eso, todas las tardes, a la hora en que el sol comienza a desaparecer, es una muy buena idea recorrer el río y observar cómo las mujeres lavan la ropa con sus aguas y cómo los molinos hidráulicos riegan los campos a sus orillas. Desde la parte superior del manantial tomamos un camino de tierra que nos llevó hasta la posición exacta para apreciar la caída del sol sobre el blanco y azul-celeste de la medina.

Un momento relajado que sólo se vio interrumpido por la cantidad de vendedores de cigarrillos y hachís que permanentemente nos ofrecían sus productos. Además de los atardeceres y el color azul, parece que la ciudad atrae a muchos extranjeros por ser el centro de producción y venta de hachís y kif (polvillo fabricado con hojas de marihuana y tabaco que se fuma en largas y estrechas pipas de cerámica).

Ciudad azul, Marruecos

Ciudad azul, Marruecos

Ciudad Azul, Marruecos

Chaouen es, sin dudas, el lugar ideal para descansar, porque caminar por sus calles laberínticas te transporta a una tranquilidad extraña. Terminar las noches en una terracita de alguna hostería o en alguno de los restaurantes frente a la Gran Mezquita, en la plaza Uta al-Hammam, iluminados con luces tenues y faroles de colores, es la mejor manera de despedirse de la ciudad. Y así lo hicimos las cuatro noches que disfrutamos en el fondo de la piscina.

Escrito por Aldana Chiodi

Los papeles dicen que soy geógrafa, periodista y editora, pero a mí me gusta describirme más como viajera y fotógrafa aficionada. Siempre sentí que viajar era la mejor manera de vivir por eso siempre que puedo, viajo. Después de varios viajes cortos, en 2009 tomamos la decisión con mi marido de dejar todo lo que teníamos y hacíamos para salir a conocer el mundo a través de su gente. El camino y la magia nos llevaron a estar un año y medio en la ruta. Los invitamos a compartir nuestros relatos, fotos, historia y magia en el blog: www.magiaenelcamino.com.ar

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3 Comentarios

  1. El color azul se debe a mezclar AZULIN o AZULETE del que se usa para blanquear la ropa cuando se lava a mano con la cal con la que se encalan los edificios.

    Se usa el azulin, para dar la tonalidad solo con efecto decorativo.

    La cal sirve como desinfectante y permite tener unas condiciones optimas de salubridad..ahora no hay , pero antiguamente , por esas calles pasaba ganado continuamente.

    Las formas redondeadas, sirven para que el agua de lluvia de primavera limpiase las calles, a continuacion en mayo – junio se encala para que al llegar las altas temperaturas de verano los agentes patogenos no generen una epidemia.

    Un metodo , economico y efectivo que ha perdurado hasta hoy. 🙂

  2. Pingback: 12 pueblos que parecen una maqueta (dispersos por el mundo) | vetedepinta.com

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