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Buenos Aires, es sobre todo la ciudad donde viví varios años estudiando, y un lugar al que siempre disfruto volver, seguramente porque me dejó muy buenos recuerdos. Fue mi primera vez viviendo en una gran ciudad, pero gran ciudad “de las grandes”, de aquellas en que me perdía en mis primeros días abrumado por la escala descomunal de todo, y en la que necesitaba salir con un mapa en el bolsillo (que tiempos aquellos en los que no nos sentíamos desamparados sin un teléfono en el bolsillo).

En cada viaje que regreso, me “armo” con mi cámara de fotos, y siempre la llevo en la mochila mientras me pierdo por sus calles (literalmente a veces). Curiosamente, lo que antes era el lugar donde vivía y miraba como un local (o sea, lo pasaba todo de largo), se convirtió con el tiempo y los viajes en un destino que me gusta ver con otros ojos.

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Cada vez que piso Buenos Aires (siempre espero que sea varias veces al año) desembarco con ojos de turista, miro las calles, y cada vez más, miro hacia todos lados, sobre todo hacia arriba, donde descubro edificios a los que nunca les había prestado atención, admiro cúpulas en las esquinas, y admiro perfiles urbanos que no había valorado. Pero también a los costados, donde veo cosas que antes me parecían tan normales y hoy me parecen tan propias de Buenos Aires, con sus formas y estilos: los puestos de flores abieros las 24 horas, los porteros que lustran los pasamanos de cada puerta y los botones de un portero eléctrico hasta gastarlos, la gente que va apurada hasta cuando le sobre tiempo, los paseadores de perros en racimo… Evidentemente, me convierto en un turista más. A tal punto me disfrazo de turista, que una vez caminando con la cámara colgada al cuello, un porteño se me acerca a hablarme en inglés, pensando que había entrado a Buenos Aires por Ezeiza.

La combinación Yo + Buenos Aires + una cámara de fotos, dan como resultado un montón de imágenes que guardo en cada viaje. Despues del blogtrip por La Plata, y de publicar el post “La ciudad de la Plata en diez fotos“, se me ocurrió hacer el mismo formato para Buenos Aires: intentar contar con diez fotos algunos aspectos de la ciudad que de algún modo reflejen su esencia, o como mínimo, la forma en que yo la veo. Viendo en mis archivos carpetas de fotos, el desafío de resumir una ciudad inabarcable, lo asumo, es imposible, por lo que deberían tomar lo que sigue como una pequeña introducción a la ciudad. Tan sólo me limito a contar algunas cosas que veo cada vez que veo Buenos Aires.

Mejor empezar contando la ciudad guiado por las 10 fotos elegidas, así que ahí vamos:

1. La historia de un país en una ciudad…

A metros frente a la Plaza de Mayo está el Cabildo, o una réplica del original, que fue “mutilado” en vario de sus arcos para dar paso a la diagramación de avenidas diagonales, un “sacrificio patrimonial” para proyectar la megaciudad prometedora del siglo XX. Si caminás junto al Ministerio de Economía, a pocos metros, hay marcas de bala en su fachada. Son las huellas de los impactos de munición aérea de un bombardeo en la Plaza de Mayo. Parece mentira, pero sucedió en el año 1955. Unos metros hacia el lado de Retiro se encuentra la Catedral, donde descansan los restos de San Martín, libertador de Argentina, y cuyas campañas militares contribuyeron a la independencia de Chile y Perú. Buenos Aires puede contar gran parte de la historia de Argentina en sus calles, en sus plazas, en sus edificios y hasta en sus huellas menos notorias, aquellas que pocos saben contar. Tiempos de euforia, de esplendor, pero también de bajezas y de tragedias, cada momento dejó una huella en Buenos Aires, y sólo hay que saber donde encontrarla. Con algo de suerte, hasta podremos presenciar algún festejo, evento o momento histórico, entonces, siempre es conveniente estar en la Plaza de Mayo.

2. Y una gran historia a cada paso…

Los invito (si tienen una oportunidad) a pararse en el Obelisco, algo así como el ombligo de Buenos Aires. Una vez allí, mirar para arriba, y explorar los edificios de los alrededores. Si miran bien, van a encontrar un chalet que se asoma “levitando” insólitamente, situado en lo alto de un edificio de mediados del siglo pasado. Deberían leer la historia del valenciano que construyó un chalet normando en lo alto de un edificio , / y de paso visitan mi otro blog 🙂 de curiosidades/. Buenos Aires guarda tantos secretos que es una de las razones por la que recomendaría realizar visitas guiadas para no perderse casi nada. Caminar a paso firme y distraídos nos llevará a perdernos de mucho de lo que hay que ver, incluso de curiosidades que están bien escondidas.

3. La ciudad multifacética….

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Buenos Aires tiene zonas que tienen un aire a Madrid, precisamente la Avenida de Mayo y su entorno, donde restaurantes “españoles” ofrecen tapas, paellas o mariscos. Pero también, hay zonas que tienen un aire a París (Recoleta), barrios que parecen extrapolados de algún rincón de Nápoles o Sicilia (La Boca), otros, que parecen un barrio inglés (La Isla, Recoleta), un barrio Chino (en Belgrano), un barrio ¿con aire a La Habana? (San Telmo). A veces confunde. Pero tiene su lógica. Una ciudad que creció durante casi todo el siglo XX recibiendo inmigrantes de todas partes del mundo (sobre todo españoles e italianos que huían de las malas épocas en el Viejo Mundo), tiene razones para plasmar la eterna afición por mirar a Europa. Su urbanismo, su arquitectura, tiene en muchos rincones un aire extrapolado de algún rincón de Europa. Pero no hay que confundirse, Buenos Aires tiene su personalidad y su sello, su música (el tango), su aire nostálgico (el famoso “no se que”), su ritmo frenético, sus cafés en cada calle, su tránsito caótico, su cordialidad, su espíritu latino y tantas cosas que combinadas le confieren un encanto difícil de explicar.

4…y ecléctica

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Basta con mirar con un poco de detalle. Un edificio “racionalista” decorado con equipos de aire acondicionado colocados sin ningún alineación, es la “estética del calor veraniego” por sobre el orden. Evidentente, el calor porteño también deja su huella en la ciudad. Al lado, un edificio que recuerda el esplendor de principios del siglo XX (con un reloj que estaba perfectamente en hora aunque nadie lo mire, quizás algún oficinista de un edificio de enfrente). Más atrás, uno de los nuevos edificios de la zona de Puerto Madero. Buenos Aires es una mezcla ecléctica en casi todos sus aspectos, y la arquitectura es una muestra más. Los contrastes están presentes en toda la ciudad y la enriquecen. En Buenos Aires no hay mejor forma de perderse casi todo que caminar sin mirar hacia arriba.

5. Una actividad cultural inabarcable

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La foto la tomé hace apenas unos meses, en una visita guiada al Teatro Colón (es la prueba de que ahora visito Buenos Aires como un turista). El Colón es uno de los teatros de ópera más importantes del mundo, y con una trayectoria y acústica para destacar. En la misma visita guiada, unas señoras italianas comentaban su parecido con la Scala de Milán, y aunque no conozco la de Milán, si puedo decir que el Colón es una visita obligada en Buenos Aires. Fue restaurado durante varios años y hoy está en excelente estado en su sala y accesos. Buenos Aires en 2011 es Capital Mundial del Libro, tiene su zona “estilo Brodway” con teatros y marquesinas luminosas en la avenida Corrientes, y según se rumorea, tiene más teatros que París, librerías monumentales (un anticipo de un próximo ítem), centros culturales en cada barrio, y sobre todo, gente dispuesta a participar en actividades culturales cada día y cada noche en una ciudad que nunca duerme.

6. Un ciudad con energía creativa

La leyenda del origen de la creatividad porteña dice que es a causa de las sucesivas crisis, que incentivó una actitud predispuesta al ingenio para salir adelante. La realidad, es que Buenos Aires impregna de una energía creativa que está presente en muchos detalles: la decoración de sus comercios, los detalles ingeniosos, las zonas de diseñadores, la búsqueda permanente de un detalle distintivo para captar la atención en su gente, en muchas fachadas. Buenos Aires es una ciudad creativa. El impulso público y privado a la creatividad es notable, tanto que es la quinta ciudad en el mundo en ser designada Ciudad Creativa del Diseño por la UNESCO.

7. Una ciudad donde se protesta

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Caminar por el centro de Buenos Aires y encontrarse con una protesta, no es nada inusual. Es parte de la ciudad, de una capital que concentra casi toda la actividad gubernamental del país y a la que todos los que tienen un reclamo acuden para hacerse oír. La Plaza de Mayo es el corazón de las protestas en Argentina. La policía, está siempre presente, y en un día tranquilo, hasta la encontré preparada para actuar en caso de algún desborde, como si fuera parte del protocolo de la Plaza. Pero no hay de que preocuparse, los principales acampantes diarios de la Plaza son cientos de palomas a la espera de que algún turista convide un poco de maíz.

8. Identidad porteña.

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Centro de Buenos Aires: street art, un mural dedicado al tango, alguien que camina con un equipo de mate al hombro, una entrada al “subte”, que no es “metro”. La identidad de Buenos Aires la hace una ciudad única e irrepetible, y su identidad, se filtra en cualquier foto en alguna de sus calles.

9. Esplendor pasado que revive

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Ya le dedicaré una entrada especial a ésta librería que está en el barrio de Recoleta, un antiguo teatro (Grand Splendid) reconvertido en una tienda de una cadena local que fue reconocida por el periódico británico The Guardian como la sengunda librería más hermosa del mundo. El esplendor pasado está presente y reconvertido, y lo podremos encontrar en cada rincón de la ciudad.

10. Una ciudad que nunca se termina de conocer.

Viajo bastante seguido a Buenos Aires, y siempre hay algo nuevo para ver. La imagen pertenece al nuevo Museo del Bicentenario, inaugurado éste año, casi debajo de la Casa Rosada, uno más de los atractivos que se suman año a año a la ciudad. El museo y la foto, es la prueba de que Buenos Aires no se termina nunca de conocer.

Se nos termina la lista, y está comprobado, para Buenos Aires, 10 fotos (y veinte años) no son nada.  Me queda la satisfacción de haberlo intentado.

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9 Comentarios

  1. Pingback: Bitacoras.com
  2. Genial nota, actualmente estoy viviendo en bs as también por estudios y por más que llevo casi un año acá aún me sorprendo día a día con esta ciudad. Paso viendo los edificios, sus cúpulas y detalles que impresionan. No había notado el chalet cerca de 9 de julio! Quizás porque siempre que paso por el obelisco quedo impresionada con el. Ahora me fijaré apenas pase por ahí.
    Muy bien resumido Buenos Aires, la verdad es todo eso para mi también.
    Saludos

  3. Nunca la termino de conocer, cada día que salgo a pasear me encuentro con una libreria, un museo, una calle, un edificio, un tunel, un graffiti, un estatua, una plaza y muchas cosas que jamás vi. Aunque sea mi ciudad, es uno de mis lugares turisticos favoritos

  4. Me encantan tus posts sobre Argentina, ese mágico país donde vivo.
    Me llamó la atención este posts, y es cierto, vivo cerca de Buenos Aires, y no me puse a mirar todos sus detalles… aunque sí es cierto es que, las pocas veces que voy, quedo maravillada. Especialmente si se va de noche. Buenos Aires de noche parece salida de un cuento. Hermosa. 😀
    Quisiera agregar que en la Plaza de Mayo, no sólo se protesta, también se festeja: Los festejos del Bicentenario, por ejemplo. O el 25 de Mayo de 2013, donde la alegría no se dejó esperar :D. Esas mismas características le atribuiría al Obelisco, que aparte de ser un emblema, es un compañero más para este tipo de celebraciones. 🙂

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