Una escultura gigante de Marilyn Monroe gigante sujetando la falda de su vestido, según dicen, es suficiente para escandalizar Chicago. Como mínimo la Marilyn en talla gigante es un gran atractivo para turistas que literalmente se rinden a sus pies:
Situada en el corazón de la ciudad, y con ocho metros de altura, la figura de Marilyn Monroe que la convirtió en un ícono del cine mundial ha seducido más a turistas que residentes, algunos de hechos muy críticos con la idea desde el punto de vista artístico y hasta moral (califican a la estatua de machista).
Y para terminar, llegamos al ángulo que “escandaliza” a Chicago, una postura que no siempre inspira las actitudes más maduras entre los turistas: “Hombres (y mujeres) le lamen la pierna a Marilyn, se quedan embobados bajo su falda, apuntan a sus bragas gigantes mientras las miran lascivamente y se ríen. No es que la escultura en sí misma sea escandalosa o sexista u obscena, pero provoca en nosotros comportamientos juveniles” (Richard Roeper, columnista en The Chicago Sun-Times)
La estatua está situada en una plaza abierta pero dentro de una propiedad privada, en la avenida de Michigan y es por éstos días una atracción imperdible. Fue realizada por el artista Seward Johnson en materiales de acero y aluminio, y fue ensamblada en tres partes. Los que se oponen, argumentan además que la intervención nada tiene que ver con la ciudad, ya que la imagen reproducida pertenece a una escena rodada en Nueva York.