Para los amantes como yo, de los lugares donde aún no hay señales palpables de la intervención del hombre, el cajero automático de la base McMurdo es como mínimo preocupante. Y es que hasta en la propia Antártida nos encontraremos con un cajero automático instalado por la compañía Wells-Fargo.
Ante la pregunta de que tipo de consumo podríamos realizar en la Antártida, lo cierto es que el cajero automático sirve a unos 200 trabajadores de la base, que consumen en algún tipo de almacén, tiendas, o en los bares. Los mismos billetes que retiran, son reintroducidos permanentemente en la máquina, que requiere un operario de mantenimiento, sólo una vez cada dos años.
Imagen Bigblueglobe / Vía Fogonazos